Comayagua Diócesis

Minas de Oro recibe con alegría la visita pastoral de su obispo

Hace unos días, las fuerzas vivas de la parroquia de Minas de Oro recibieron con mucha alegría la visita pastoral de su Obispo, Monseñor Roberto Camilleri, OFM, encabezadas por su guía espiritual y pastor, el Padre Pedro Martínez.
Por la mañana, el Obispo tuvo un largo diálogo con el cura párroco acerca del estado de salud del mismo y otras cosas concernientes a su persona .  También se trató durante mucho tiempo  acerca del avance y el progreso de la actividad pastoral y misionera y de las necesidades de infraestructura en la parroquia.
Por la tarde, Monseñor Roberto tuvo un encuentro con el Consejo Parroquial,  donde los representantes de todas las fuerzas vivas le dieron información acerca de las actividades de cada grupo. El Obispo estuvo muy satisfecho con lo que se está realizando y felicitó a cada miembro  y animó a todos para se mantengan firmes  y cada vez más entregados en la gran tarea misionera.
“Ustedes, los laicos,  son la mayoría y como tales pesa sobre ustedes la responsabilidad de impulsar con decisión la extensión del Reino de Dios,” les dijo el obispo. “Procuren cargar con esta responsabilidad con mucho amor. Quien ama persevera y hace mucho bien a sí mismo y a los demás”.
Por la noche la Iglesia parroquial estuvo llena de gente que asistieron a la Misa solemne del Obispo con los feligreses, muy contentos de tener entre ellos otra vez a su obispo, algo que no ocurre cada día pero sí con cierta frecuencia. Durante la homilía, Monseñor felicitó al cura párroco y a sus colaboradores especialmente por la labor que se está realizando con la niñez y con la juventud.
El Padre Pedro Martínez desde  su llegada a la parroquia ha propulsado la enseñanza de la catequesis por etapas  en “La escuelita de la catequesis”, ubicada en un pequeño  convento, por años abandonado y ahora convertido en un centro de catequesis. Al final de la Misa, el Padre Pedro presentó al Obispo con una pintura preciosa al oleo de la Iglesia parroquial de Minas de Oro, obra de un feligrés de la parroquia.
El día siguiente se celebró un encuentro con todos los Delegados y Catequistas de la parroquia. El Obispo escuchó con atención lo que informó cada delegado y catequista y pudo apreciar la generosidad de estos agentes de pastoral y las dificultades, cada vez más grandes, que encuentran.
Invitó a los Delegados hacer una encuesta en sus comunidades acerca del número de casas o familias católicas y de la asistencia de las personas que participan en la Celebración de la Palabra. Animó  también a los Delegados para que visiten a sus hermanos de casa en casa con cierta frecuencia e invitarlos para que participen los domingos a la celebración de la Palabra y cumplir así el precepto dominical,” porque ponerse en contacto con Dios y con su Palabra que “espíritu y vida” es  muy importante para el crecimiento espiritual de los fieles. Honduras sería muy diferente si todos los católicos asistieran a la Misa Dominical o a la Celebración de la Palabra” enfatizó el Obispo.

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