Arquidiócesis

Año jubilar de la Hermanas de la Divina Providencia

La religiosas que trabajan en Honduras.
La religiosas que trabajan en Honduras.

Son 189 años que llevan como Congregación religiosa poniendo nuestros dones al servicio de la iglesia.
Corresponsal
Carlos Moreno
cmoreno@unicah.edu
Las Hermanas de la Divina Providencia se encuentran de fiesta al conmemorar este año el jubileo de la entrada de su fundadora a la Casa del Padre, la religiosa María José Moreau, tiempo en donde han acumulado una rica experiencia humanitaria sirviendo en el campo de la salud y la educación.
Ahora la Congregación se ha abierto a otros carismas, a otras opciones pastorales y  sus miembros se encuentran en diversas partes del mundo y en Honduras tienen casas en Valle de ángeles y en esta capital.
La madre fundadora Marie Moreau (María José) nació el 9 de mayo de 1788 y murió el 13 de Diciembre de 1864, una de las frases escrita por ella demuestran la mística del  carisma de la Congregación: “Es una bella experiencia de amor a los más empobrecidos queriéndose dar del todo al todo”.

GÉNESIS CONGREGACIONAL
Son 189 años que llevan como Congragación religiosa poniendo sus dones al servicio de la iglesia. Pero ¿quiénes son estas hermanas que con arrojo entregan su vida al servicio de los demás?. ¿Cuál es su historia como Congregación religiosa?
La historia de la Congregación comienza inmediatamente después de la Revolución Francesa, entre 1789 y 1799,  una joven Marie Moreau, cuyo Padre era Sastre y su Madre granjera, nació en un pueblo llamado La  Pommeraye en Francia. Desarrolla su vida atenta a la voz de Dios y abierta a los llamados de su tiempo; fue una mujer  humilde y dócil en la fe, y trató siempre de descubrir en los acontecimientos lo que Dios esperaba de ella y así se dedicó con otras compañeras al servicio de todos.
En 1825 ellas fundan la Congregación de las “Hermanas de la Providencia” que viven del Espíritu del Carmelo, lo esencial de su vocación es permanecer en presencia del Dios vivo,  origen de nuestra vida y de nuestro actuar. Através de la vida fraterna testimoniamos el amor de Cristo vivimos la misión en condiciones que nos acerquen a la gente.
En toda actividad, o profesión recordamos la mirada de Jesús hacia los más pobres, ¡no tememos comprometernos con otros!
Nuestra riqueza Espiritual se alimenta de las fuentes del Carmelo, siendo nuestros modelos Teresa de Ávila, Juan de la Cruz y Teresita del niño Jesús con ellos hacemos un camino de fe donde María como Madre y amiga nos acompaña.  Los santos del Carmelo nos han abierto el camino y siguen siendo nuestros guías en nuestra búsqueda de Dios.

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