Editorial

Editorial 2 de Noviembre de 2014

editorial

Un testimonio de fidelidad
¡Fue una noticia impactante! En la Misa dominical del 26 de octubre, en los anuncios finales, se expresó: esta mañana ha fallecido el Padre Pedro Drouin.
Y es que el Señor, lleno de misericordia y bondad, había decidido llamarle a la Casa del Padre, librándolo de las molestias de una larga y penosa enfermedad. A la vez, para darle el justo premio a una vida entregada al servicio de la Iglesia, como testimonio de fidelidad a su consagración sacerdotal, en comunión íntima con la Trinidad y en donación al Prójimo.
Hablar del Padre  Pedro Drouin, implica exaltar una profusión de gracias y de dones que el Señor ha derramado en la Iglesia hondureña, a través de una serie de obras que materializó  el Padre Pedro,en más de cuarenta años dedicados a la feligresía que el Señor quiso confiarle.
Vino de su nativa Canadá, como miembro de los “Padres para las Misiones Extranjeras”
(Llamados también Javerianos en honor a su Santo Patrón: San Francisco Javier), y como parte de un grupo de compañeros que llegarona trabajar en los Seminarios Mayor y Menor, así como en la Diócesis de Choluteca.
Su primera tarea pastoral fue la de Párroco de Nacaome. Lugar donde permaneció durante muchos años, y donde aún se le recuerda por su preocupación por una evangelización que estuviera encarnada en la situación de pobreza y de carencias de la realidad circundante. Les mostró un Cristo que acompaña con lealtad en problemas y dificultades, y que provee las fuerzas para impulsar diversas obras sociales y mejorar la situación de los más pobres.
Después pasó a ser Párroco en la Iglesia “La Guadalupe” en Tegucigalpa, desde donde supo desarrollar muchas iniciativas para fortalecer todos los Movimientos Eclesiales que existían en la Parroquia. Muchos de los cuales, florecieron gracias a su acompañamiento y continua dedicación, cuidando con celo que dichos Movimientos, fueran fieles a la misión de generar auténtica conversión personal y devoción al servicio eclesial.
Organizó para servicio de los pobres de la Parroquia un Consultorio médico, en el Centro Parroquial y el Centro Comunal “El Carmen” en el Barrio “La Guadalupe” donde creó un Kínder, una Escuela de Manualidades y una Cooperativa de Ahorro y Consumo, para el beneficio de las familias más necesitadas.Para dar atención integral a los niños en situación de riesgo fundó el Grupo “KOINONIA” que aún sigue produciendo buenos frutos.
En esa misma época, el Padre Pedro  fue el gestor del “Grupo de Profesionales y Empresarios Católicos”(GEPROCA)que ha proveído numerosos retiros espirituales, para la conversión de hombres y mujeres, que dan muestras de su vivencia cristiana, honestidad y transparencia, en la vida social, política y económica de la Nación.
Estableció una “Escuela de Evangelización” con personal entrenado en el exterior, para capacitar en procesos y métodos de evangelización, a todas las Parroquias que lo desearan.
También fue iniciativa del Padre Pedro la fundación de la “Escuela de la Fe”(Una Obra Arquidiócesana) la cual brinda formación teológica doctrinal desde hace 22 años, a todos los laicos que estén interesados en profundizar en su fe, e integrarse al servicio de la Iglesia.
El Padre Pedro sirvió como Vicario General de la Arquidiócesis y fue un gran impulsor de los Medios de Comunicación de la Iglesia. Al punto que puede considerársele como el iniciador del Proyecto de lo que hoy es “Suyapa T.V”. Además, con una política de puertas abiertas, supo ser un elemento disponible al servicio  del Presbiterio y del Arzobispo.
El Padre Pedro era un hombre serio pero muy cálido; muy acogedor y muy respetuoso; muy organizado y muy comprensivo. Tenía un don maravilloso para guiar a los fieles, mediante la dirección espiritual. A su vez, era el trabajo pastoral que más le gustaba.
Así surgió el Proyecto de las Casas de Espiritualidad “El Tabor” y “Las Tres Rosas”, para el servicio de todos los grupos de la Arquidiócesis. Posteriormente, y con la ayuda de la Universidad Católica se construyó “La Divina Misericordia” para tener opción a distintas maneras de crecimiento espiritual.Mientras estuvo saludable fue el Director Espiritual.
La vida del Padre Pedro Drouin fue una eterna donación de amor y fidelidad al Cristo que lo había seducido, y al que seguía en todos los momentos de su vida. Por ello, supo captar su misión de trabajador del Reino, con claridad, generosidad y entrega absoluta recordemos las Palabras del Señor Jesús: “Dichosos los Siervos a quienes el Señor encuentre despiertos cuando llegue”.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: