2019 21-31 oct Break

5 cosas para hacer al »coronar» a nuestros difuntos.

Cada inicio del mes de noviembre, la tradición se retoma al acudir a las sepulturas de nuestros seres queridos, familiares y amigos, rindiendo homenaje o simplemente recordando lo que en vida dieron como enseñanza.

DIFUNTOS 2

Al momento de llegar a la sepultura de nuestro ser querido, sugerimos puedan hacer esto:

  1. NO REPROCHAR: Ni a Dios, ni al que se visita en el cementerio. Esto a pesar de tener recuerdos que no necesariamente sean gratos, ayudará a tener una visita reconfortante que en vez de ser dolorosa, podrá ser curativa, de terapia y de consolación. Traer a la memoria los mejores y más gratos momentos vividos con la persona que falleció y si es posible compartirlos con los presentes para así crear una empatía grupal ante la tumba.
  2. HACER ORACIÓN: Sin duda alguna que los que creemos en Cristo Resucitado, tenemos la certeza puesta en la esperanza para aquellos que mueren, sabiendo que la vida no se termina, solo se transforma; a la luz de esto, elevemos una plegaria, si es posible un Santo Rosario por el eterno descanso de nuestro ser querido y por el consuelo de quienes aún sienten su ausencia física. Si es posible y si algún miembro de la familia o amigos ejecuta la guitarra, llevar el instrumento al cementerio para acompañar el momento de oración con música esperanzadora.
  3. COMPARTIR LA PALABRA: El jefe de familia o alguno que se sienta capacitado para dirigir una pequeña reflexión en torno a la Palabra de Dios que pueda servir en las circunstancias de sobrellevar el duelo, la esperanza o la misma muerte, puede tomar: 1 Tesalonicenses 4:16-17, Romanos 8:38-39, Apocalipsis 21:3-4 o el Evangelio según San Juan 11:25-30; además, dar participación a los demás para verter opiniones y sentimientos en torno al acontecimiento.
  4. EL ABRAZO DE PAZ: Luego de haber limpiado la tumba y de haber compartido el momento de oración, es muy propicio para un abrazo de paz, que además puede servir para limar asperezas, para sentirse acompañado y consolado en el dolor por la pérdida física de un familiar.
  5. LUEGO, ASISTIR A EUCARISTÍA: En la medida de lo posible ya sea antes o después de la visita al campo santo, la familia o amigos reunirse para celebrar la Santa Eucaristía, ofreciéndola por el eterno descanso del ser querido.

DIFUNTOS

Tomemos en cuenta estos puntos y hagamos de la visita a un cementerio, no un momento de profundo dolor y tristeza (que no está mal sentir), sino más bien, de esperanza y dando un »tinte» católico al momento a vivir, esto dará una mejor comprensión al hecho de la muerte.

”Para el cristiano, la muerte no es la derrota sino la victoria: el momento de ver a Dios; la muerte para hallarlo, la eternidad para poseerl .La muerte para el cristiano no es el gran susto, sino la gran esperanza.” San Alberto Hurtado.

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