Punto de Vista Reflexión

Política al servicio de quien

“Bienaventurado el político que tiene una alta consideración y una profunda conciencia de su papel. Bienaventurado el político cuya persona refleja credibilidad.

Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Pasados unos cuantos días después de que fuese compartido el último mensaje de la Conferencia Episcopal de Honduras, tengo que reconocer que mi expectativa de lo que generaría se cumplió a cabalidad.
El hecho que reaccionaron de manera tan particular los ex caudillos y los actuales, demuestra que el mensaje tocó los puntos débiles sobre los que han construido sus castillos tarde o temprano se caen porque están cimentados sobre arena.
También es sintomático que todos los medios, de todo el espectro de nuestra nacionalidad hayan reportado, comentado o leído de manera íntegra todo el mensaje. Solo uno de los medios hizo caso omiso del mensaje. Pero también ya me lo imaginaba porque ignorar, en este caso, es prueba que también a sus dueños les “caía” algo de lo que los señores obispos señalaban.
Estoy escribiendo estas líneas mientras en todo el país se está pendiente del veredicto que saldrá del juicio en contra de Juan Antonio Hernández. El resultado de este juicio, sea el que sea, ya ha causado mucho daño a nuestra nacionalidad y nos ha dividido por enésima vez. Desearle el mal a alguien, pero sobre todo causarle el mal a otros no tiene justificación alguna.
Volviendo al mensaje, lo que más me llama la atención es que algunas personas hablen de que “ahora la Iglesia se puso del lado del pueblo”, lo cual es algo que cansa porque, una cosa es que lo que se ha dicho, o escrito, guste o no a un grupo u otro, pero los señores obispos no han dejado nunca de decir lo que, después de escuchar a varias personas involucradas en los temas, después de orar y de discutir entre ellos, han considerado necesario decir.
Los elementos que ellos señala-
ron en el último mensaje no son nuevos. Eso duele mucho más. Tienen años, no días, de estar insistiendo en la necesidad de un cambio de actitud generalizada en el país.
Otro tema que me esperaba, era la reacción de los políticos miembros del partido oficialista. Después de verles errar tantas veces, verlos hacerlo de nuevo, no sorprende. Cometen el error de pensar que los obispos hacen de jueces cuando ellos no hacen más que describir una realidad que no nació con el juicio contra el ex-diputado Tony Hernández. ¿Acaso es posible creer que la crisis social que vivimos en Honduras, la violencia, la criminalidad, podría haber alcanzado los niveles tan alarmantes en los que estamos sumidos sino hubiese habido por comisión u omisión, el concurso de los políticos?
Tampoco es cierto que la intención de los obispos era señalarles solo a ellos, a los políticos, como responsables de todo el mal en Honduras. Pero, la génesis de esos males sí es cierto que está muchas veces en el interior de los partidos políticos y sobre todo del Congreso Nacional.
Por eso creo que conviene recordar aquello que nos dijo el Santo Padre hace un par de años a partir de lo que decía el cardenal Van Thuan. Se los reproduzco para que así no piensen que tanto la “lacra” del narcotráfico y de la corrupción tendrán la última palabra.
“Bienaventurado el político que tiene una alta consideración y una profunda conciencia de su papel.
Bienaventurado el político cuya persona refleja credibilidad.
Bienaventurado el político que trabaja por el bien común y no por su propio interés.
Bienaventurado el político que permanece fielmente coherente.
Bienaventurado el político que realiza la unidad.
Bienaventurado el político que está comprometido en llevar a cabo un cambio radical.
Bienaventurado el político que sabe escuchar.
Bienaventurado el político que no tiene miedo”.
Solo les recomendaría que después de leerlo no olviden que lo contrario a bienaventurado es “maldito”.

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