Buenas Nuevas

“Orar…”

PALABRA DE VIDA
La cualidad fundamental de la viuda contada en la parábola de Jesús, es su implacable constancia que ignora el silencio del juez.

Tony Salinas Avery
Sacerdote
Amigos, hay que notar en el Evangelio de este domingo, que la viuda no era amiga de juez de la parábola, por eso no recibe audiencia. Ella había perdido en el momento de su viudez la ayuda lógica de su esposo y, en el mundo palestino del s.I, no pudo heredar su propiedad.
Las viudas eran económicamente vulnerables y podían ser explotadas, como Jesús recuerda agudamente cuando acusa a los líderes religiosos de devorar las casas de las viudas (cf. Lc 20, 46-47). Al no poder pagar un abogado, la viuda se presenta sola para representar su causa contra su oponente. La cualidad fundamental de la viuda contada en la parábola de Jesús, es su implacable constancia que ignora el silencio del juez, la amargura de su indiferencia y hasta la dureza de su enmascarada hostilidad.
Tan bella enseñanza está referida a la necesidad de orar siempre sin desanimarse jamás, porque orar no es fácil, hablando de una oración perseve-
rante.
Ya, que muchos quisiéramos una oración que fuera frase mágica para allanar todo y resolver todo. La oración es una aventura misteriosa que en la Biblia tiene a menudo la fisonomía de una lucha. Bien lo decía san Pablo en Rm 15,30: “Les exhorto hermanos, a combatir conmigo en la oración”.
El verbo griego usado por Pablo es “agonía”, el verbo del combate fuerte y decisivo.
Pues, este domingo la lección está fuertemente tironeada por la invitación a orar, fiel y continuamente incluso cuando el silencio de Dios parece interminable y la aridez como la oscuridad de la noche, acompañan nuestro interior, que nos parece inútil y en vano tomar tiempo, que parece a veces faltar, para orar ante un Dios amoroso, pero silencioso. Digámosle siempre al Señor: ¡Enséñanos a orar!

A %d blogueros les gusta esto: