2019 Break Iglesia

Santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las misiones

Esta escultura de Santa Teresita del Niño Jesús, igual que otras se caracteriza de contar con flores porque a ella le encantaban las flores, así lo registra la historia que se cuenta de ella en el Santoral Católico. “Su vida se estaba consumiendo y sabía que su misión no había hecho más que empezar”, acota. Mientras se disponía a entrar en la vida eterna con Dios. Ella explicaba que «Después de mi muerte, haré caer una lluvia de rosas.», es decir, que proporcionaría una lluvia de favores y beneficios, para que la gente amara más a Dios, sostienen los registros históricos de la Iglesia Católica. 

Santa Teresa del Niño Jesús nació en la ciudad francesa de Alençon, el 2 de enero de 1873. Murió en 1897, y en 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y la proclamo patrona universal de las misiones. La definió como «un huracán de gloria» el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita. Proclamada «Doctora de la Iglesia» por el Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997 (Día de las misiones). 

Datos de su biografía, indican que Teresa era la última de cinco hermanas, tuvo una infancia muy feliz. Sentía gran admiración por sus padres: «No podría explicar lo mucho que amaba a papá, decía Teresa, todo en él me suscitaba admiración». Cuando sólo tenía cinco años, su madre murió, y se truncó bruscamente su felicidad de la infancia. Desde entonces, pesaría sobre ella una continua sombra de tristeza, a pesar de que la vida familiar siguió transcurriendo con mucho amor. Es educada por sus hermanas, especialmente por la segunda; y por su gran padre, quien supo inculcar una ternura materna y paterna a la vez. 

A la edad de 15 años, convencida de su vocación quería ir al Carmelo, pero al ser menor de edad no se lo permitían. Entonces decidió peregrinar a Roma y pedírselo allí al Papa. Le rogó que le diera permiso para entrar en el Carmelo; el le dijo: «Entraréis, si Dios lo quiere.  En el Carmelo vivió dos misterios: la infancia de Jesús y su pasión. Por ello, solicitó llamarse sor Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz.  

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