2019 Break Iglesia

Papa Francisco dice que debemos ser misioneros en vez de notarios de la fe


 

Las columna de las Basílica de San Pedro, los retratos de los santos patronos de las misiones en la entrada de la tumba del primer papa de la iglesia y la fina decoración de flores con los colores de la iglesia; acompañarón el anunció de la tarea para todo bautizado católico en el mundo. 

En este marco festivo, el papa Francisco expresó “El Señor nos llama a hacer fructificar los talentos con audacia y creatividad”. Esto en referencia a la vivencia en el Mes misionero extraordinario. Sostiene que “Quiere ser una sacudida que nos impulse a ser activos en el bien, no notarios de la fe y guardianes de la gracia, sino misioneros”, sostuvo. 

A continuación presentamos algunas ideas centrales de su mensaje en las visperas que se llevo a cabo en la Basílica San Pedro, con ocasión del inicio del mes extraordinario misionero.

“Se hace uno misionero viviendo como testigo: testimoniando con nuestra vida que conocemos a Jesús. Es la vida la que habla. Testigo es la palabra clave, una palabra que tiene la misma raíz de significado que mártir. Y los mártires son los primeros testigos de la fe: no con palabras, sino con la vida. Saben que la fe no es propaganda o proselitismo, es un respetuoso don de vida.

Al final de la parábola el Señor llama «bueno y fiel» al que ha sido emprendedor; en cambio, «malvado y holgazán» al siervo que ha estado a la defensiva (cf. vv. 21.23.26). ¿Por qué Dios es tan severo con el siervo que tuvo miedo? ¿Qué mal ha hecho? Su mal es no haber hecho el bien, ha pecado de omisión. San Alberto Hurtado decía: «Está bien no hacer el mal. Pero es malo no hacer el bien». Este es el pecado de omisión. Vivir de omisiones es renegar de nuestra vocación: la omisión es contraria a la misión. 

«Dios ama al que da con alegría» (2 Co 9,7). Ama una Iglesia en salida. Pero debemos de estar atentos: si no está en salida no es Iglesia. La Iglesia es para el camino, la Iglesia camina. Una Iglesia en salida, misionera, es una Iglesia que no pierde el tiempo en llorar por las cosas que no funcionan, por los fieles que ya no tiene, por los valores de antaño que ya no están.

Hoy entramos en el octubre misionero acompañados por tres “siervos” que han dado mucho fruto. Nos muestra el camino santa Teresa del Niño Jesús, que hizo de la oración el combustible de la acción misionera en el mundo. San Francisco Javier, uno de entre los grandes misioneros de la Iglesia. También él nos remueve. Y está la venerable Paulina Jaricot, una trabajadora que sostuvo las misiones con su labor cotidiana.

Finalmente señala el papa Francisco, “El protagonista de la misión es el Espíritu Santo. Es el protagonista de la misión”. y Concluye diciendo “Ánimo, hermanos y hermanas; ánimo, Madre Iglesia: ¡Vuelve a encontrar tu fecundidad en la alegría de la misión!”

A continuación puede consultar la homilía completa del papa Francisco

Homilía papa Francisco visperas mes de las misiones

 

 

 

 

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