Buenas Nuevas

“Un administrador…”

PALABRA DE VIDA
El Dueño y Señor de la vida y la historia, ya ha comenzado su tarea de pedir cuentas, por lo que invita a todos sus hijos, a buscar saldar las deudas de amor.

Tony Salinas Avery
Sacerdote
En este domingo, Jesús no desea poner como modelo el fraude del que se vale el administrador astuto, sino más bien estilo de prontitud con que actúa. Ante el tiempo malo que le avecina a éste, busca rápidamente la tabla de salvación que lo libre del naufragio. ¿Será que los hijos de la luz, ya comprendieron la urgencia de la hora difícil que se está viviendo y están arreglando todas sus cuentas? Tal parece, esta sería la pregunta que el propio Jesús nos haría a cada uno de nosotros. La parábola se hace exhortación para la formación y transformación de la conciencia ante el uso de la riqueza. Se orienta a la práctica que se hace todos los días del dinero, invitando a no mancharse las manos con el dinero mal habido. Busca sacar a los cristianos sumergidos en negocios y demás, a no caer en la inercia espiritual, a no acomodarse tranquilamente en el vaivén de la existencia. El evangelista Lucas repite con insistencia en sus páginas, la reflexión sobre la riqueza “injusta”, o sea la obtenida por la injusticia y generadora de otras injusticias en este mundo, convirtiéndose en el principal obstáculo para entrar en el Reino de Dios y razón esencial de todo naufragio en la fe. Jesús por igual, invita a tomar acciones a favor de reparar el daño cometido contra los pobres, acentuando en la parábola que el camino de salvación, es hacerse amigos de los pobres, devolviéndoles lo que de manera fraudulenta se les había negado dar. Por eso “los hijos de este mundo son más astutos que los hijos de la luz”, astucia que se debe aprender para no perder la oportunidad de ingresar al verdadero lugar de la vida y la felicidad eterna. En definitiva, que nadie se engañe, Dios será el que un día dirá: “Dame cuenta de tu administración…”. El Dueño y Señor de la vida y la historia, ya ha comenzado su tarea de pedir cuentas, por lo que invita a todos sus hijos, a buscar saldar las deudas de amor, que por la codicia del dinero, han creado un egoísmo imperante que ha herido el proyecto de la hermandad y equidad entre los hombres, hijos de un mismo Padre. ¡Llega la hora en que el Padre pedirá cuenta a sus administradores!

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