Punto de Vista Reflexión

Mes Misionero Extraordinario

La misión que realizaremos en el mes de octubre es una oportunidad para alegremente compartir nuestra fe.

Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Usa de las situaciones más lamentables que nos ocurre a los que nos dedicamos a esto de llevar el mensaje del evangelio y animar la vida de las comunidades creyentes, es descubrir cómo se manipula, se usa la Palabra De Dios.
En este mes de la Biblia y con la mirada puesta ya en el Mes Misionero Extraordinario conviene que dediquemos estos domingos a la meditación del mensaje que ha sido confiado a la Iglesia.
A lo largo de esta semana, basado en el evangelio que fue proclamada el miércoles comentaba en alguna de mis publicaciones, que el problema de nuestro mundo no es que la gente ya no cree, sino que le cree a cualquiera y a cualquier doctrina (por no decir a cualquier tontera y a cualquier tonto).
Por favor, no se asusten. Lo que pasa es que cada día que pasa me siento como retado, obligado, a defender la fe de la Iglesia frente a ese pulular de desviaciones que salen por todas partes. El mensaje del evangelio se ha distorsionado tantísimo porque hemos descuidado la formación seria de nuestra gente y porque también, hay mucha haraganería y conformismo, en nuestras filas.
Cuando escucho a ciertos predicadorcitos hablando de algo sin coherencia, sin fundamento histórico y hasta sin sentido común, realmente me asusto.
Recuerdo aquella frase de San Cirilo de Alejandría que decía que: “si no defiendo mi fe, es que no soy católico”.
La Biblia, la Palabra de Dios escrita, no es sino propiedad de la comunidad que la originó y gracias a la cual podemos hoy en día tener acceso a ella. Como dice el Padre Lohring esa vaina que escuchamos tantas veces de los hermanos separados, muy cansona, por cierto, de que ellos son cristianos y nosotros católicos, a secas, es por demás ofensiva y falsa. La Iglesia cristiana es la que fundó Cristo, y esa, aunque no les guste y aunque salgan con aquello de que “Cristo no es religión, sino salvación”, que una vez más por más que digan que lo único que ellos consideran como legítimo es la Biblia, no se encuentra por ningún lado en la Biblia; y esa, volvamos, es la Iglesia que ha mantenido la doctrina y la transmisión de la verdad revelada desde hace 21 siglos. No es necesario que diga más, porque cualquier comunidad creyente nacida anteayer, por mucho que se autoproclamen “apóstoles” o “profetas” o lo que sea que se les ocurra, no cumple con el requisito de haber producido, mantenido y compartido el evangelio desde sus orígenes.
La misión que realizaremos en el mes de octubre es una oportunidad para alegremente compartir nuestra fe: ¡Nuestra fe! Anunciar la alegría del Evangelio que es siempre fuente de esperanza y que debe ser anunciado sin ponerle ni quitarle, sin manipulaciones ni arreglos. El Mes Misionero Extraordinario será un momento de Gracia sin duda pero necesita de discípulos misioneros convencidos y seguros de lo que van a compartir.

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