Buenas Nuevas

“Tenía dos hijos”

PALABRA DE VIDA
¡Él siempre estará allí: esperándonos! La última palabra de Dios es la del perdón, su último gesto el abrazo.

Tony Salinas Avery
Sacerdote
La narración de este domingo se inserta en el capítulo 15 de Lucas y puede ser considerado como un auténtico “mini-evangelio de la misericordia y de la alegría del perdón” que Dios ofrece al pecador. Toda la narración no trata en sí de una crisis sin solución, al contrario, trata de un hijo que regresa, que retoma el camino hacia su padre. El verbo bíblico de la conversión (en hebreo shûb) significa literalmente “retornar”, indicado ese cambio de ruta después del error recorrido. La cumbre de la escena no es, entonces, la amarga historia de un joven que cae en el renegar de su padre y su suerte, sino en esa decisión, en esa palabra fundamental: “Me levantaré e iré a mi padre”. Y de esta escena se pasa al centro espiritual del mensaje: un padre que espera contra toda esperanza, que espera sin tregua al hijo que un día prefirió abandonarlo. Este papá es el personaje central de la parábola, precisamente porque él encarna la historia de un amor invencible y rico de misericordia. De pronto aparecerá en el horizonte, ese hijo triste y solitario, casi irreconocible. Y, todo se desata en un correr hacia el hijo, un abrazo, un atenderlo con premura paternal. De la muerta se ha vuelto a la vida, de un descarrío de caminos desolados se pasa a la transformación de un hallazgo gozoso y festivo que borra todo el pasado. La gran enseñanza radica en esa real vivencia de quien es Dios para ti y para mí, para todos los que creemos en él. Dios nunca llevará cuentas de nuestros delitos, jamás cambiará su domicilio para no ser encontrado. ¡Él siempre estará allí: esperándonos! La última palabra de Dios es la del perdón, su último gesto el abrazo. La parábola solo puede dibujarnos el rostro del Padre Dios, de Cristo y del discípulo que no exige justicia, sino que da amor. Ésta es la lógica del amor del Padre “pródigo” de la misericordia. Jamás podríamos optar por ser el hermano mayor, que convencido de ser y haber estado siempre en la justicia para con su padre, no tiene cabida para el perdón en su corazón.

A %d blogueros les gusta esto: