2019 Iglesia

Un sacerdote con sabor costeño al servicio de los pobres


El padre Gerardo Vallecillo busca evangelizar a través de la predicación y el acompañamiento espiritual

IMG_7417Cada vocación surge de manera diferente, pero ese llamado de Dios, se caracteriza por forjarse normalmente en una familia. Pero, qué pasa cuando la familia se ha desintegrado, Dios obra a pesar de estas dificultades. Es el caso del presbítero Gerardo Vallecillo.

Familia Originario de La Ceiba, en su infancia, el padre Vallecillo sufrió la desintegración de su familia, como se da en muchos hogares hondureños. A pesar de esto, siempre fue guiado por el camino de la fe. El padre afirma que “siempre que una familia se desintegra, quedan heridas, diferencias, competencias. Por eso nuestro país tiene tanto odio porque las familias están fallando” y añadió que, en medio de estas dificultades, “Dios fue inscribiendo un proyecto de amor en mi corazón”. De niño quería ser superhéroe o un bombero porque salvaban a las personas, pero todavía no pasaba por su mente ser sacerdote.

Llamado Contagiado por el ambiente que se vive en La Ceiba, el padre Vallecillo siendo joven participaba mucho de las fiestas con sus amigos. En esa época, también pertenecía a los grupos juveniles salesianos. Estas experiencias tan variadas, fueron creando en él inquietudes de cuál tenía que ser su proyecto de vida. “La persona no madura en cuanto se entrega a más personas, sino, cuando se entrega a un proyecto de vida, yo tuve que luchar con todas esas mentalidades, para escuchar el proyecto de Dios, porque en muchas personas de mi familia, la fidelidad no era una virtud y que Dios me llamará a dejarlo todo por Él, fue un reto muy grande” detalló.IMG_7428.JPG

Vocación Siendo joven, continúa con esta encrucijada y curiosamente, es la novia que tenía en ese momento, quien le ayuda a tomarse en serio el proceso vocacional. Posteriormente ingresa al Seminario Mayor y Dios va clarificando el camino que debe seguir. “Dios sabe por dónde te conduce y va sanando esas heridas (especialmente las de la desintegración familiar), va haciendo que uno haga feliz a las personas”, detalla el padre Gerardo.

“Siempre que una familia se desintegra, quedan heridas y en medio de las dificultades, Dios fue inscribiendo un proyecto de amor en mi corazón” padre Gerardo Vallecillo

IMG_7453Ministerio Al concluir sus estudios, fue ordenado diácono en la Basílica de Suyapa y enviado a ejercer este ministerio en la parroquia Espíritu Santo. Sirve un poco más de un año en esta parroquia. Para su ordenación sacerdotal, en esa época, los toques de queda eran permanentes por la situación política del país y el día de su ordenación, un huracán iba a ingresar a la ciudad. Contra todos esos contratiempos, es llamado a ser sacerdote para siempre. Luego es enviado como vicario a la parroquia Nuestra Señora de Suyapa. Al salir del Seminario, se ilusionó mucho por continuar sus estudios eclesiásticos en el extranjero, pero Dios tenía preparados otros planes para él. Al salir de Suyapa, es enviado por cuatro años a la parroquia San Francisco de Asís de Reitoca, en donde tuvo un cambio de mentalidad. La misión en este lugar permitió que su ministerio sacerdotal tuviera como prioridad los pobres, la predicación de la Palabra y la dirección espiritual. Siguiendo este mismo principio, sirve como párroco en la Iglesia San José Obrero. En la actualidad, se prepara en la carrera de Teología Bíblica en Madrid, España.

Conozca al padre Gerardo VallecilloFRASE PADRE GERARDO VALLECILLAAAAAO

Nació el 19 de febrero de 1979 en La Ceiba. Recibió el diaconado el 28 de septiembre de 2008 y fue ordenado sacerdote el 7 de noviembre de 2009. Ha servido en las parroquias de Suyapa, Reitoca y El Pedregal.