Buenas Nuevas

“No puede ser mi discípulo”


PALABRA DE VIDA
El egoísmo, la avaricia, la codicia son en verdad males, obstáculos para una opción por Cristo que radicalmente deje la alegría del seguimiento.

Tony Salinas Avery
Sacerdote
En el domingo de hoy como un retornelo Jesús dice: “no puede ser mi discípulo”. Partiendo de esta afirmación en negativo, aparecerá la afirmativa de quienes son en verdad sus discípulos. Nos llama poderosamente la atención el uso del verbo “odiar”, cuando dice: “si uno viene a mí y no odia a su padre, a su madre… En el tiempo de Jesús el lenguaje y la verdadera intención del verbo no es como lo entendemos nosotros hoy en día. En muchas lenguas semíticas, el comparativo relativo prácticamente no aparece “Amar menos”, se vuelve, por tanto, automáticamente en “odiar”, que para nosotros sería mejor “dejar”. Este uso es tan preferido por Jesús, porque exige la atención de sus oyentes y les lleva a consideraciones más profundas. Para ser auténticos discípulos habrá que rehuir el compromiso por horas, el arreglo, la tibieza: la elección de la fe es radical, es como un manantial que debe regar todo el terreno de la vida. Solo así será capaz de dar el segundo paso, que viene como en una segunda escena: “cargar la Cruz” que Lucas lo señala así, mientras el evangelio de Mateo usará el verbo “tomar” (19,38). Refiere por tanto que la opción por Cristo es una realidad valiente de llevar el peso de la opción de manera diaria y continua. La Cruz se imprime en todos nuestros días, la “vía crucis” no dura solamente la mañana del viernes santo, en realidad Jesús “está en agonía hasta el fin de los siglos”, como escribía el gran filósofo Pascal. Termina este evangelio con dos pequeñas parábolas que para Lucas refiere a una opción radical, ahora con los bienes materiales que tenga el candidato a discípulo. Para construir la torre es necesario emplear todos los fondos, para ganar una guerra hay que emplear todas las fuerzas militares disponibles. Para seguir a Jesús, no hay que guardarse nada, así nos lo pide este evangelio que puede asustar a cuantos creyendo estar siguiendo al Señor, no han dejado nada por Él. El egoísmo, la avaricia, la codicia son en verdad males, obstáculos para una opción por Cristo que radicalmente deje la alegría del seguimiento.

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