Punto de Vista Reflexión

Jerusalén

El problema es que hay algunos que, por enésima vez, siguen catapultándose y promoviéndose a costa de la sencillez de la gente.

Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Jerusalén, etimológicamente hablando, significa la Ciudad de la Paz, pero desde que David se la arrebató a los jebuseos en un cálculo político por situar en la zona de Judá la nueva capital de su reino y alejar a los conciudadanos de la práctica religiosa en cualquier otro altar, ha sido y, lamentablemente, seguirá siendo tema de conflictos y contradicciones. Lo que nos está pasando en Honduras en las últimas semanas, es solo un eslabón de esa larga cadena de cálculos y manipulaciones políticas con revestimientos religiosos. La escasa o casi nula formación histórica de una inmensa mayoría de los que dirigen los destinos de nuestros pueblos les lleva a aseverar cosas que, a lo menos, son tiradas de los cabellos. Y sí a eso usted le agrega una dosis de lectura fundamentalista de la Palabra de Dios, dese por bien perdido.
Sé que mis palabras no van a caer bien en los círculos que nos han estado queriendo vender una idea en los últimos días qué tal vez los sionistas más recalcitrantes podrían creer. Admirar el estado de Israel, cosa que particularmente yo hago, no significa obviar cosas que son discutibles en su proceder. Pero el problema, no es Israel.
El problema es que hay algunos que, por enésima vez, siguen catapultándose y promoviéndose a costa de la sencillez de la gente.
Una lectura atenta, honesta, de la historia y sobre todo de la Biblia, jamás llevaría a nadie a lanzar semejantes desbarajustes. Cuando se ve el nivel de intolerancia de atreverse a llamarnos enemigos de la demo- cracia o de la verdad, porque como Iglesia tenemos más de 2000 años de presencia en la Tierra Santa y, como Iglesia, hemos, desde siempre, cuidado los lugares santos, hemos cuidado de su gente, sin importar su origen, así que tenemos derecho, la Santa Sede tiene derecho y también con ella, tenemos el deber de decirles: dejen de manipular la verdad, dejen de envolver en un halo de sacralidad algo que está lejos de la verdad histórica y bíblica. Por muchas citas que saquen de la Biblia les recuerdo que ¡todo texto fuera de contexto se vuelve un pretexto!
Cuando yo me atrevo a citar la Biblia, lo hago entendiendo que ella es un todo y no un conjunto de retazos que puedo colocar donde quiero, para mi provecho o para sustentar una teoría. Las comunidades en las que fue escrita la Biblia, sobre todo el Nuevo Testamento, no fueron comunidades de ninguna secta, sino de lo que hoy en día sigue siendo la Iglesia Católica y, muy dolorosamente por la división, la Iglesia Ortodoxa. No pretendan darnos lecciones con algo que sería bueno leyeran desde lo que de eso expresaron en los primeros siglos los que recibieron directamente el mensaje y no lo que, en su criterio, al no tener ni 100 años de historia, creen. Y cuidadito me salen que nacieron con Lutero o Calvino, porque hasta ellos se preocuparían viendo tanta manipulación.
Necesitamos seriedad para resolver nuestros problemas. Abrir nuestro corazón a todas las naciones y aprender de ellas es un imperativo en este mundo global, pero también debemos ser prudentes a la hora de llevar adelante esas mismas relaciones porque hay situaciones particulares que no se deben obviar.

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