Editorial

Escasez

Editorial del Domingo 8 de Septiembre de 2019
Escasez
De todos los problemas que tiene capital, ninguno afecta tanto a la población, como la escasez de agua potable, pues distorsiona toda la vida familiar.

Los hondureños en los últimos días hemos estado viviendo el período de la canícula. Este es el tiempo del año, en el cual se suspende toda posibilidad de lluvia y se establece un período de intenso calor. Normalmente, la canícula iniciaba el 14 de julio y finalizaba el 25 de agosto, precisamente donde comenzaba la temporada lluviosa.
Pero con la alteración producida por el cambio climático, ya pasó el 25 de agosto, y a pesar de los pronósticos de Cenaos, anunciando la lluvia para ese tiempo, lo único que ha arreciado ha sido el calor. Además, existe el agravante que las represas que surten de agua la capital se encuentran a niveles muy bajos, de manera que, si se prolonga la canícula, la escasez de agua podrá alcanzar niveles críticos, y se dará un suministro mínimo a los hogares, negocios y otros servicios capitalinos. Quedando desabastecidos muchos sectores habitacionales.
Los servicios de agua capitalinos son municipalizados, por lo cual el alcalde del Distrito Central, en previsión de una situación como la actual, prometió la construcción de dos represas adicionales para surtir Tegucigalpa, y según se ha publicitado, ya están hechos los respectivos estudios, pero no se ha iniciado ninguna construcción,
Tegucigalpa es una ciudad que está en rápido crecimiento, las instituciones financieras están invirtiendo en levantar apartamentos, en edificios de muchos pisos, lo cual hace más agudo el suministro de agua, en detrimento de los barrios más pobres de la ciudad. Otra situación que afecta el uso eficiente del acceso al agua en Tegucigalpa, es la necesidad imperiosa de reparar mucha tubería de agua potable que está deteriorada y que es causa de desperdicio del vital líquido. También existe la urgencia de reemplazar la mayor parte de la tubería sanitaria en casi toda la ciudad, pues en muchos sectores habitados, existen derrames de fosas sépticas de fétido olor, que contaminan el ambiente, y cuya rápida reparación no ha sido atendida.
Por tratarse de un asunto vital para la población capitalina, debe aflorar la solidaridad entre los habitantes de la ciudad, en el sentido de evitar al máximo el desperdicio de agua: no lavar automóviles con mangueras, ni tampoco regar plantas y áreas verdes, sino en cantidades obtenidas de agua de pozo. Hay que estar siempre consciente que el agua que uno desperdicia, otras familias la pueden necesitar para saciar necesidades básicas.
En la oración diaria es preciso pedirle al buen Dios que sea generoso con la cantidad de lluvia que se ha de derramar sobre Tegucigalpa, según los cálculos de Cenaos, a partir de los primeros días de septiembre, pues tienen que ser lluvias abundantes y focalizadas sobre cada una de las represas existentes, de manera que puedan llenarse a su máxima capacidad, pues esa sería la reserva que se necesita mantener hasta el próximo año.
Y sobre todo, ¡es preciso despertar del sueño! Y que la municipalidad comience a resolver el problema del agua en Tegucigalpa, máxime que circula un rumor de una zona habitacional que quiere construirse en la zona de la Tigra, lo cual significa hacer un proceso de deforestación, que conduzca a una menor producción de agua y a la vez, cuando esté habitada demandará un mayor consumo del agua potable. El suministro de agua, y los servicios sanitarios, constituyen elementos de bienestar social para la población, y cuyo abastecimiento significa respeto a los derechos individuales de toda persona, cuya dignidad debe ser reconocida, respetada y honrada.
De todos los problemas que tiene la capital, ninguno afecta tanto a la población, como la escasez de agua potable, pues distorsiona toda la vida familiar. Y es un bien esencial que no puede faltar en ningún hogar. Que esta triste experiencia que estamos viviendo los capitalinos, mueva a las autoridades municipales, a atacar con decisión el problema.
Dijo el Señor Jesús a sus discípulos: “Vengan a Mí todos los que están cargados y agobiados… y yo les daré descanso”.

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