2019 Familia

“Ahora me toca a mí tomar esa ruta con valentía”

Muchas familias hondureñas enfrentan diferentes realidades de la que deben hacerle frente, entre ellas pobreza, desempleo, violencia y ahora se agrega con estadísticas más elevadas, que muchos núcleos familiares deben luchar con sus parientes que salieron en busca del llamado “sueño americano” pero regresaron algunos amputados de algunas de sus extremidades, u otros en estado parapléjico.

Doña Gloria Rubí, es madre de Allan Rubí, un compatriota que salió de Honduras en el año 2009, pero años más tarde regresó en estado casi vegetal, expresa la acongojada dama de piel trigueña, oriunda de la capital del país, quien, con mucha tristeza, pero con ganas de salir adelante, decidió contar su testimonio al Semanario Fides.

Cruda realidadTESTIMONIO3

Ella es una madre soltera de nueve hijos y hace diez años el menor de sus vástagos decidió emprender esa ruta migratoria, en ese entonces su hijo tenía 17 años, “recuerdo ese día que mi niño se marchó, su único deseo era ayudarme a salir de la pobreza, que nadie más me humillara”, fueron sus palabras antes de irse según para Estados Unidos.

Las lágrimas rodaban por sus mejillas, pero la dama siguió su relato: “Esas palabras de mi hijo de sacarme de la pobreza, se las llevó el viento, él fue golpeado salvajemente en Guanajuato México, hasta quedar inconsciente, casi muerto “, detalla.

Este episodio de esta compatriota se repite en muchos hondureños que salen en busca de un futuro mejor, pero algunos son retornados en situaciones muy complicadas, donde la familia les toca apoyar, aunque se les haga muy difícil.

Una ruta de dolor

Y así le ha tocado a doña Gloria, momentos muy espinosos desde el primer instante que Allan llegó retornado de México. “Ese día lo miré casi como un cadáver, sus ojos hundidos, con aparatos en todo su cuerpo, no me daban esperanzas de vida.”

“Pero mi gran camino inició, no me resigné, gracias a Dios y gracias a el acompañamiento que me ha dado la Pastoral de Movilidad Humana he logrado entender, que esta ruta que me toca ahora es tomarla con valentía. “Mi hijo después de muchos cuidados y cariño, ya balbucea, no volvió a caminar depende el cien por ciento de mí, pero lo importante es que me levanto todos los días, lo puedo tocar y abrazar.”

Esta es una de las tantas realidades que enfrentan muchas madres de hijos migrantes, que deben salir adelante aunque el día a día se les haga difícil.  En Honduras en lo que va del año ya suman casi 80 mil los connacionales que hay sido retornados de Estados Unidos y México y muchos de estos han regresado con el mismo diagnóstico de Allan o en peores condiciones y es a la familia que les toca hacerle frente a ese gran camino que deja secuelas de dolor.

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Si desea ayudar a doña Gloria

  • Ocupa pañales desechables
  • Leche especial y comida
  • Cremas para que su cuerpo no se llague
  • Un colchón de agua, una silla de ruedas en mejor estado.

 Si desea ayudarle puede abocarse a la Pastoral de Movilidad Humana.

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