Destacado Entre Café... Familia

“Esta tarea no es fácil, hay que tener esa vocación de servicio y compromiso”


Conozca en esta edición de Entre Café a José Manuel Zelaya, actual comandante general del Benemérito Cuerpo de Bomberos. Nació el 21 de mayo de 1956 en Güinope. Viajó a la ciudad capital a temprana edad para ser educado por sus abuelos, quienes le han inculcado tres pilares para la vida; la educación, la responsabilidad y el respeto hacia el prójimo. Es casado desde 1991, padre de un hijo y hoy en día es un amoroso abuelo.

¿Qué significa su familia?

Mi familia es muy humilde, estoy muy agradecido en primer lugar con mi madre, una mujer de 86 años. Ella junto con mis hermanos se encuentran muy felices por esta gran oportunidad que Dios me ha brindado, porque, aunque sea sencillo obtener un mérito como éste a ellos les llena de mucho orgullo.

¿Tuvo una niñez difícil?

No fue fácil debo admitirlo porque mi papá vivía en México, debido a que allá tenía sus empresas mientras mi mamá se quedó aquí, no es lo mismo recibir remesas que tener a ambos padres bajo un mismo techo. Fue complejo asimilar la educación y otros valores, pero gracias a Dios y con los esfuerzos de mi madre y mis abuelos, que también fueron parte de mi crecimiento, me convirtieron en un hombre responsable, de bien, un ciudadano de paz sin ningún problema con la justicia.

¿Cómo surge su vocación?

Me estuve preparando como sacerdote y cuando estaba en la secundaria tenía un compañero que era bombero voluntario, quien siempre me invitaba a ir a los bomberos el domingo, pero yo le comentaba que para mí era difícil porque ocupaba ese tiempo para descansar luego de tener actividades el fin de semana. Me decía que desde ahí serviría al más necesitado. Me presenté como voluntario el 18 de febrero de 1978, desde entonces ser bombero ha sido una escuela.

¿Qué logros ha obtenido?

En 1983 fui a la Academia de Panamá, un año después me dieron una beca para ir a estudiar a Otawa, Canadá. También he estado en Montreal, en Toronto, tengo una especialidad de operaciones contra incendios de la Universidad de Houston, además manejé operaciones cuando el Mitch en 1998, he estado en los incendios forestales, hasta ser ascendido a comandante el 15 de julio del presente año.

¿Ha pensado que no volverá a casa, cuando sale a alguna misión?

Como bombero sé cuando salgo de casa, cuando llego al cuartel, pero cuando se activa una alarma nadie sabe si va a retornar. Luego del incidente del 25 de abril en la Montañita, donde fallecieron cuatro compañeros, ese episodio me ha dejado una gran lección como socorrista y esa enseñanza es prepararme más para el futuro con la ayuda de buen recurso logístico.

¿Algún momento fuerte durante su carrera de Bombero?

Estábamos en entrenamiento de rescate en helicóptero con la Policía Federal de Argentina, cuando solo era la mitad del puente del barrio La Bolsa, recibía algunos adiestramientos de como saltar al vacío, de repente el compañero pierde el control, recuerdo que caí de espalda a unos 60 metros de altura e impacte dos veces contra el río. Fui trasladado a emergencia del Seguro Social, según los médicos pude haber sufrido un desplazamiento de órganos por la magnitud del hecho pero no tuve ninguna fractura, eso me quedó como una lección de ser más prevenido y precavido.

¿Se ha sentido abandonado por Dios? Cuando las cosas ocurren uno solo se abandona, siente que Dios lo ha dejado pero Él no desampara a nadie. A mis 63 años me siento fuerte, con mucho ánimo y a veces lo que menos hacemos es agradecerle, porque uno siempre quiere para sí pero no le ofrece nada y Él no se queda con nada.

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