Punto de Vista Reflexión

Mes para hacer patria

Mes para hacer patria
Hacer patria es algo que se demuestra luchando contra los criaderos de zancudos, cuidando el agua, sembrando un árbol, trabajando de manera honesta.

Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
No sé cómo se sentirán ustedes, pero cuando llega el mes de septiembre a mí me da una especie de nostalgia. No creo que tenga que ver sólo con el hecho de los onomásticos del mes, sino por las reminiscencias del pasado cuando el gran sueño del mes era salir a desfilar o a ver desfiles. Ahora, eso de los desfiles me resulta algo sin mayor valor porque pienso en todo lo que se ha deteriorado esa práctica al punto de terminar siendo una pugna entre grupos enfrentados. Algunos lo ven como una oportunidad para irle a mencionar a doña Elvira, al presidente de la República, con epítetos que nadie merece. Otros lo ven como la oportunidad para hacer un despliegue militar, para mostrar la fuerza que lo mantiene todo amalgamado. Algunos lo ven como oportunidad de tirar piedras o pintar la catedral. Hacer patria es otra cosa. Temo que nos encaminamos a una celebración del 200 aniversario de la mal llamada “independencia”, que nos encontrará más divididos que nunca y con una creciente fragmentación de la nacionalidad.
El amor por Honduras no es asunto de ponerse una camiseta de la selección de vez en cuando y algunos piensan que son hondureños porque se comen un Tapado Olanchano, alguna Sopa de Olla o algún poco de Carne Asada. Hubiese sido mucho más patriótico cambiar ese bendito Código Penal que por más que lo quieren “vacatiar”, el latinismo ni siquiera existe, a donde deberían de mandarlo es de vacaciones permanentes y construir algo más digno.
Sería mucho más patriótico que dejaran los partidos “grandes”, que de grandeza lo único que tienen es la cantidad de palabras que derrochan en sus discursos vacíos, que personas técnicas y no los mismos de siempre, ocuparan los cargos en los nuevos órganos electorales. O atreverse a darle esa responsabilidad a los partidos pequeños, que no son de maletín ni “credencialistas”… por aquello del trasiego de credenciales, digo.Hoy, me refiero al domingo 1 de septiembre, como Iglesia, celebramos el día del Migrante. Vaya si no sería bueno hacer patria trabajando por los miles de hermanos nuestros que se ven obligados a dejar la patria para irse a buscar una manera de vivir digna, que a veces no lo es tanto. En Honduras “no hay esperanza” dicen estos hermanos nuestros.
Pienso en la responsabilidad que como Iglesia tenemos de contribuir a fomentar la nacionalidad porque nuestra presencia es anterior a la misma república, a la existencia de partidos políticos y a la de cualquier líder de esos que se ufanan de hablar de lo que Honduras necesita.
Hacer patria es algo que se demuestra luchando contra los criaderos de zancudos, cuidando de manera racional el agua, sembrando un árbol, trabajando de manera honesta e invirtiendo para que surjan más empleos. Hacer patria no es un asunto de poner una bandera por ahí, es asunto de cobijarse con lo que ella representa: pureza, lealtad… y sobre todo el cielo, meta y fin de nuestra vida.

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