Editorial

Dignidad humana

Editorial del Domingo 1 de Septiembre de 2019
Dignidad humana
Es importante que la Liga Nacional establezca controles efectivos sobre los integrantes de las barras, a manera de asegurarse que no exista conducta violenta en los estadios.

El primer principio en que se sustenta la Doctrina Social de la Iglesia es la primacía de la persona humana. Y es que cada hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Ello es lo que constituye el fundamento de su dignidad, de la cual derivan todos los derechos y deberes que le son inherentes.
Es la dignidad de la persona, la que le permite a todos los hombres el llamado a ser “hijos de Dios”. Y le concede la posibilidad de ser “participe de la vida de Dios”.
También por la dignidad de la persona humana, es posible, que se pueda superar la justicia puramente humana, y que se convierta en una verdadera caridad cristiana, la cual tiene las características de una auténtica fraternidad universal, donde los hombres están hermanados por Cristo.
Para hacer posible este proyecto de comunión, el compromiso cristiano tiene que estar iluminado por la fuerza del Espíritu Santo. Gracias al Espíritu Santo, el cristiano no puede contentarse “con una vida mediocre, vivida según una ética minimalista y una religión superficial”. Honduras es una nación, donde en el orden social, se ha perdido el respeto a los derechos de la persona humana. Por lo que gran parte de la población, no alcanza al necesario bienestar material y espiritual.
Será por ello que existe un clima violento de disensión en lo social, lo económico y lo político, que afecta la convivencia ciudadana en todos los aspectos de la vida nacional. Tal como sucedió en el tema deportivo, el pasado sábado 17 de agosto, en las cercanías del estadio nacional, con motivo del encuentro de campeonato de la Liga Nacional entre los equipos Olimpia y Motagua.
Todo comenzó cuando el bus que transportaba a los jugadores del Motagua se movía a poca distancia del estadio nacional. Un nutrido grupo de simpatizantes del Olimpia se abalanzaron contra el vehículo, atacándolo con piedras, botellas y objetos contusos. Fue una manifestación de repudio, gratuita, no provocada y con el ánimo de causar daño físico al bus y a sus ocupantes.
Dichos objetivos fueron logrados, habiendo herido con vidrios quebrados y las piedras, a algunos jugadores. Por lo cual se decidió transportar a los heridos a una clínica médica, mientras el público seguía colmando el estadio nacional, pues no hubo una autoridad competente de parte de la Liga, que suspendiera el partido (Como al final se hizo).
Mientras transcurría el tiempo, en las afueras del estadio se produjo un enfrentamiento entre miembros de las “barras bravas” con el saldo trágico de 4 jóvenes muertos y más de 10 heridos, algunos de gravedad.
Fue un acontecimiento dantesco.
Existen videos que circularon del pleito de las barras, y la saña con que fueron atacados los muertos es inhumana. Golpeados en la cabeza con piedras, la cara deshecha a patadas y las costillas quebradas con palos. ¡Todo un espectáculo de barbarie e inhumanidad! Que retrata el grado de violencia que está viviendo la sociedad hondureña. Es importante que la Liga Nacional establezca controles efectivos sobre los integrantes de las barras, a manera de asegurarse que no exista conducta violenta en los estadios, de forma que haya respeto, para todos los aficionados cualquiera sea su camiseta preferida. Y que instruyan debidamente a directivos, entrenadores y periodistas, a evitar el uso de lenguaje ofensivo, de manera que eviten gestar un clima de confrontación antes de los partidos. Lo cual significa estimular el “fair play” como la conducta que debe guiar a todos los que estén involucrados en la lucha por el campeonato de Liga Nacional. No olvidemos las Palabras del Señor Jesús: “Ámense unos a otros…como yo los he amado”

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