Buenas Nuevas

“La puerta estrecha”


PALABRA DE VIDA
La salvación en definitiva no deja de ser un camino estrecho, porque requiere entender con seriedad la Palabra revelada de Jesús.
Tony Salinas Avery
Sacerdote
En el evangelio de hoy se da una pregunta para todos los tiempos: “¿Son pocos los que se salven?” Jesús no afirma de que sí o de que no. Con una fulgurante parábola si afirma que la puerta de la salvación, es decir, la puerta que da acceso al banquete del Reino de Dios es estrecha y que mucha gente se agolpa esperando poderla pasar. La lista comienza por los que se sienten en verdad “cristianos”, pero Él asegura “No los conozco, no sé de dónde son”. Entonces parece que a Jesús habría que haberle preguntado más bien ¿Cómo se alcanza la salvación? No es tanto por la participación a la mesa, por haber comido y bebido con Él, o haber escuchado o pronunciado sermones sobre Él, la puerta se abre para los que eligieron una vida de fe y de amor. Ésta parece ser la llave que abre la puerta de su casa y que ha sido evidenciada como estrecha. ¿Qué significa eso de puerta estrecha? Significa el empeño que es necesario para lograr la meta de la salvación. El verbo griego usado por Lucas y traducido como “esfuércense” es muy sugestivo: agonizesthe, que indica una lucha, una especie de “agonía-combate” que supone fatiga y sufrimiento, que involucra todo el ser y no solamente la mente y el corazón. Creer es una actitud seria y radical que no se puede reducir a una simple acción externa o devocional. Es una decisión plena de todo el ser, para querer vivir de Dios y con Dios. Para entrar en el Reino de Dios, hay que pasar la puerta estrecha de las renuncias al amor propio y sus implicaciones, aceptando por el contario un amor por el otro, en donde puedo hallar al propio Jesús. Pero, además, nos aseguran las palabras de Jesús, que los lejanos que parecieron no ser invitados, encontrarán por su fe y la práctica de las obras de misericordia el camino que les lleve a la puerta abierta del Reino prometido. La salvación en definitiva no deja de ser un camino estrecho, porque requiere entender con seriedad la Palabra revelada de Jesús, que no distorsiona, sino que más bien clarifica el camino recto hacia la presencia de Dios.