Caminar Punto de Vista

Franquear la puerta


Es una puerta angosta que parece imposible de franquear, pero se puede con la ayuda de Dios; porque para Él nada hay imposible.
José Nelson Durón V.
Columnista
En la multitud, las personas tienden a desinhibirse y a romper las reglas, entran en la masa y son “menos conscientes de sus propios principios morales y mucho más propensas a responder a provocaciones violentas o agresivas” si esta masa ha sido caldeada por interesados en socavar y destruir: “Donde hay celos y espíritu de contradicción, allí hay desorden y toda cosa vil” (Santiago 3,16.) Es relativamente fácil enardecer grupos movidos por fanatismos llevados al límite, sobre todo si son exasperados por intereses o fertilizados en el campo de una sociedad con carencias, injusticias y pobreza históricas. La falta de justicia rápida y la impunidad contribuyen al desasosiego. La incapacidad, ineptitud y corrupción de los sistemas judiciales promueven directa o indirectamente la violencia. Dice (Eclesiastés 8,11-12):
“¡Otro absurdo!: que no se ejecute enseguida la sentencia de la conducta del malvado, con lo que el corazón de los humanos se llena de ganas de hacer el mal; que el pecador haga el mal cientos de veces y se le den largas”.
En una situación en que crece la desazón y la impotencia, en que la esperanza parece imposible, nunca estará de más el llamado a las gentes honestas de este país a reorganizar los distintos estratos de la vida pública y las herramientas e instituciones cuyo deber es erradicar la impunidad, pues son la única esperanza secular que nos queda.
Es inexcusable lo sucedido en el estadio y su continua repetición es la alarma que hace mucho debimos haber atendido.
Si por, digamos, cien jugadores por equipo, es decir, unos mil jugadores profesionales es necesario sacrificar una sola vida, pues será conveniente prohibir este deporte, obligarlos a jugar sin público y deshacer las barras, sin obviar el reclamo de las responsabilidades.
Es una puerta angosta que parece imposible de franquear, pero se puede con la ayuda de Dios; porque para Él nada hay imposible.
“Esfuércense por entrar por la puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y no podrán”.