Punto de Vista Reflexión

Divide y vencerás


El verdadero creyente, el verdadero ciudadano, jamás consiente en vender su alma en aras de un beneficio personal.

Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Este famoso adagio es atribuido al Cónsul y Tirano, Cayo Julio César, que por más que lo quieran presentar en algunos espacios seudo-eruditos como emperador, pues nunca lo fue.
Lo cierto es que tanto él como los que a lo largo de la historia lo han utilizado para gobernar o imponer sus criterios, en lo político, lo económico, en el ambiente religioso, en la familia, inclusive, siempre han terminado siendo presas de su propio proceder. Julio César bajo el cuchillo de sus propios “hijos adoptivos”, Napoleón Bonaparte aislado, desterrado. El etcétera es demasiado extenso como para continuar. En nuestro ambiente es muy común este modo de proceder. Lo he visto en espacios parroquiales y diocesanos, en los grupos apostólicos, en los movimientos y en las mismas familias religiosas. Basta pensar en el proceder completamente irreverente, ilegal e irracional de un “padrecito” en el sur del país. Las parroquias no son potreros personales, pero cuando hay pocas luces en la cabeza, muchos intereses mezquinos y un afán de protagonismo desmesurado, generalmente esto ocurre. Más aún, característica común a todos los que proceden de manera tiránica, ven enemigos por todas partes, conspiraciones en contra suya y al final siempre terminan coqueteando con los que desde el inicio nacieron divididos: las sectas religiosas. Por cierto, hay que decirlo con claridad meridiana, que yo diga que soy ortodoxo, no me hace serlo. Todos estos que andan por ahí diciendo que incluso fueron “ordenados” son personas que además de plagiar la verdad, la acomodan según su conveniencia. Por un momento pensé en citar la historia de la Iglesia, pero cuando estuvieron en el seminario de donde fueron expulsados por motivos sumamente bien fundados, no fueron los más preclaros estudiantes y por algo, aunque su perfil de Facebook diga lo contrario, no terminaron ni medianamente ningún estudio. Así que dudo que entiendan porque, si son capaces de negar a su propia madre, la Iglesia, jamás comprenderán que su afán es satánico, porque lo propio del Príncipe de las Tinieblas, es dividir.
La mentalidad del agente de división, es siempre muy peculiar. Se enreda en un mar de intrigas, genera odio y deja enfrentados a todos contra todos.
En el ambiente político vernáculo nuestro, los que nos han gobernado, con un mayor y menor “éxito” han logrado dividir a los gremios, a los partidos políticos, a las familias, a las asociaciones. Nos han hecho creer, según ellos, que el gran valor que se debe perseguir es el de tener poder y a la larga, la historia demuestra que su figura pasa tristemente y la “damnatio memorie” es lo que terminan mereciendo.
Es clásico que estos señores y señoras, busquen distraer la atención y desviar la concentraciónde todos. Se abren nuevos frentes cada mañana y se escudan en tener solo ellos la razón. El verdadero creyente, el verdadero ciudadano, jamás consiente en vender su alma en aras de un beneficio personal. Al “divide y vencerás” responde con un “que todos sean uno”.