Punto de Vista Reflexión

Como dueles Honduras


Como dueles Honduras
(II Parte)
Nos duele ver que no hay diálogo por ninguna parte. ¿A dónde quedaron las mesas de trabajo de los supuestos diálogos?

Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Es sorprendente como una simple reflexión, como la que la semana pasada les compartí, puede generar reacciones tan dispares.
Mi intención no es desahogarme o mucho menos ofender a alguien, pero el hecho que haya tantos que se sientan tocados por lo que uno escribe, significa que el equilibrio está cerca.
Vuelvo a lo dicho anteriormente. Cuando vemos a nuestros políticos, con lo cual me refiero evidentemente a aquellos que, formando parte de un partido político, buscan alcanzar el poder o ya están en él, reaccionan de una manera egoísta, partido-centrista o ideológica, nos damos cuenta de lo lejos que estamos de alcanzar la reconciliación que nuestra patria necesita.
Me dirán algunos que se ha avanzado porque finalmente esta semana hubo reunión en el Congreso Nacional, sin insurrección legislativa. Sólo les hago una pregunta a estos señores y señoras: ¿Saben realmente lo que acordaron sus caudillos? Mientras nuestra patria siga siendo esclava de la falta de democracia real, porque los dueños de los partidos, viendo por sus intereses únicamente, sigan dictando el devenir de nuestra sociedad, estaremos condenados a andar en círculos. Los reto, respetuosamente, a que se dejen de andar haciendo arreglos a escondidas y discutan de manera pública, no echándose tierra “a compadre hablado”, en los medios de comunicación masiva. Todavía seguimos esperando que desechen ese Código Penal que pretenden poner en vigencia el próximo mes de noviembre. También seguimos esperando que los poderes del Estado realmente sean independientes. Seguimos esperando que la Fiscalía General de República actué de manera oficiosa para esclarecer las denuncias que se han vertido en nuestras fronteras patrias. No necesitamos más ese juego de imágenes que cobijadas bajo el halo de la inmunidad pretende distraernos de lo que realmente debe preocuparnos. Nos duele ver a funcionarios públicos haciendo llamados a destruir empresas comerciales porque sencillamente sus dueños no están de acuerdo con el proceder del gobierno. Nos duele ver que sigan muchos en las calles y que a punta de pedradas y cerrando el paso a todo transeúnte, quieren hacer prevalecer su visión de la realidad. Ninguna violencia se justifica. Nos duele ver a la policía, con todas sus ramificaciones posibles, desgastada en contener manifestaciones, enfrentada con su misma gente, por defender intereses que les son realmente ajenos. Nos duele ver que no hay diálogo por ninguna parte. ¿A dónde quedaron las mesas de trabajo de los supuestos diálogos? Nos duele ver a las más altas magistraturas del Estado cuestionadas todas las semanas. Cada día es un episodio más de esta tragedia que se nos ha vuelto Honduras, nuestra casa, nuestra patria. Nos duele ver que la esperanza es lo que menos predicamos, con el ejemplo. Esto no puede seguir así. Hay que hacer algo y rápido, para que deje de sumirse nuestro pueblo en esa desesperación que lo ahoga. ¡Hay que cambiar ya!