2019 Break Iglesia

Tras las rejas, igual que los discípulos llevan libertad a los cautivos


Mientras transcurre su condena son laicos que asumen un compromiso misionero para que todos conozcan la buena noticia de salvación, que Jesús librará su corazón de las tinieblas.

En el Centro Penal de Comayagua hay una población penitenciaria de 620 personas y uno de ellos es Luis Alberto Hernández y quien, desde el 2009, podría decirse se ha convertido en un discípulo del Señor en medio de los internos de esa cárcel. Con cierto grado de nerviosismo, porque nunca les había predicado a privados de libertad, “Tomé el manual y comencé a celebrar la Palabra de Dios”, dice.

Sorpresa     En el 2010, salieron libres quienes estaban al frente de las celebraciones litúrgicas que hace la Iglesia aquí dentro, comenta Luís Alberto y entonces los hermanos de la nada me dijeron: “A usted le toca llevarnos en esta barca”. Recuerda Alberto que “Nunca les había dicho que era delegado de la palabra, que era ministro extraordinario de la comunión, que era catequista” pero cometí un error y por eso estoy en la cárcel, enunció. Luego de un breve silencio, continúa. Solamente me sentaba a escuchar “No sé de dónde sacaron la confianza para decirme que yo tenía que conducirlos”, se me vino una responsabilidad grande y una satisfacción “Enorme por la misión encomendada”, dijo Alberto

Refugio     Como parte de la misión “Centramos los esfuerzos en que podamos reconocer el delito cometido, procuramos ayudar para evitar el consumo de drogas, preparamos todo para la celebración de la Palabra y de la misa y damos catequesis “Nos buscan para algún consejo”, apunta Luis Alberto. Cita, que en el  incendio del 2012 y que murieron 361 personas; eran las 10 de la noche cuando “Me gritaron teacher fuego en la seis para que hiciera algo por ellos” pero el fuego rápidamente se extendió y no pude hacer mucho, sostiene levantando levemente los hombros.

Fácilmente     La designación de un interno, para asistir los asuntos de la pastoral dentro de las cárceles, resulta fácil, según Fray Agustín Lara, Coordinador de la Pastoral Penitenciaria en la Arquidiócesis de Tegucigalpa pues “Ingresamos con mucha disposición y mucho cariño al encuentro con los privados de libertad, y esta actitud es, por los privados muy bien recibida” de tal modo que se contagian del ánimo y de la disposición” por lo que rápidamente nosotros “identificamos a los privados de libertad que puede ser parte de la misión en lo interno del centro penal”, sostiene Lara.

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“Es muy reconfortante escuchar que hay una gran aceptación de muchos privados de libertad como miembros de las pastoral y que están disponibles para participar de las formación como catequistas y para las celebraciones litúrgicas y de todas las capacitaciones que les facilitamos para que tengan los conocimientos necesarios”

Fray Agustín Lara/ Pastoral Penitenciaria

 

 

 

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“En la audiencia de sentencia, dijo el juez es enviado al centro de rehabilitación de Comayagua, pero sinceramente de eso no hay nada. Por eso, es muy importante la presencia de la Pastoral Penitenciaría porque busca que todos seamos mejores y al salir libres podamos ser personas de bien, de trabajo y provecho familiar”

Luis Alberto Hernández/ Privado de Libertad