Editorial

Fortalecer la familia

Editorial del Domingo 11 de Agosto de 2019
Fortalecer la familia
La familia es el ambiente educativo donde “se forma la persona” en la plenitud de su dignidad, en todas sus dimensiones, incluido lo social.

Lo primero que hay que afirmar es que “la familia es la célula vital de la sociedad”. La familia nuclear, fundada en la unión de un hombre y una mujer, es el modelo único para constituir una familia. Pero para que el vínculo sea sólido, la unión entre cónyuges debe estar refrendada por la institución del matrimonio, civil y religioso. Y los esposos deberán buscar la unidad y la procreación, como fines de la familia que han constituido. De manera que la familia está fundamentada en la libre voluntad de los cónyuges de unirse en matrimonio, respetando la naturaleza y los valores de esta Institución, que no es obra de los hombres, sino que ha sido instituido por Dios. Así lo expresa el Catecismo de la Iglesia Católica: “Este vínculo sagrado, en atención al bien, tanto de los esposos y de la prole, como de la sociedad, no depende de la decisión humana. Pues es el mismo Dios el autor del matrimonio, al cual ha dotado con bienes y fines varios”.
Debido a ello, el matrimonio debe tener como características: la totalidad, que es la entrega recíproca de los cónyuges en todos los aspectos de su persona; la unidad por la cual son hechos “una sola carne”; la indisolubilidad y la fidelidad que les exige una donación recíproca y definitiva; y la fecundidad a la que naturalmente siempre está abierto, para el crecimiento de la familia,
Los bautizados, además, viven el matrimonio no solo como una realidad humana, sino que, en la forma sobrenatural de sacramento, que contiene y que les confiere la gracia santificante, Los esposos viven el amor conyugal con todas sus implicaciones como Laicos, y están obligados a construir el Reino de Dios, gestionando los asuntos temporales de la sociedad y la familia, ordenándolos según la voluntad divina.
El ambiente donde convive la familia debe ser un lugar de comunión, donde todos los miembros de la familia se donan y ayudan recíprocamente siendo el amor la nota característica que debe predominar en las relaciones de cada familia. “El amor hace que el hombre se realice mediante la entrega sincera de sí mismo. Amar significa dar y recibir lo que no se puede comprar y vender, sino solo regalar de manera libre y recíproca”. (San Juan Pablo II)
La familia es el ambiente educativo donde “se forma la persona” en la plenitud de su dignidad, en todas sus dimensiones, incluido lo social. En comunión de solidaridad y amor, en donde se aprenden y se comunican los valores: culturales, éticos, sociales. espirituales y religiosos, imprescindibles para beneficiar el desarrollo de sus propios miembros y de la sociedad. De esa manera, pueden formar ciudadanos honestos, libres, solidarios, responsables y colaboradores. Se puede afirmar que por sus virtudes cívicas están destinados a ser “promotores del desarrollo” para la nación entera. La educación de los hijos es responsabilidad de los padres, a ellos corresponde decidir el tipo de educación que han de recibir. La familia es “una Iglesia doméstica” y bajo la dirección de los padres, la familia se convierte en “educadora en la fe”. En su seno se aprende a conocer y relacionarse con Jesús, el Dios vivo, en la oración, la escucha de la Palabra Divina y la vivencia de los sacramentos.
Los padres son los principales respon- sables en la educación moral de los hijos. Incluida la formación sexual, para asegurar que tengan ideas claras y limpias, acerca de la mejor manera, de que lleguen a formar su propia familia.
La familia es un don de Dios, que es el ambiente más propicio para el desarrollo de la persona humana. El Estado, está obligado a defender la familia por medio de las Leyes y las instituciones del Estado, sosteniendo y defendiendo los derechos y los deberes de las familias, para asegurar el bienestar de sus miembros.
Expresó con claridad el Señor Jesús: “El que escucha mis Palabras y las pone en práctica……. esos son mi madre, mis hermanos y mis hermanas”.

A %d blogueros les gusta esto: