Caminar Punto de Vista

Espera vigilante y sabia


Dejar que las cosas sean, he ahí la fuente de la paz. Respetar la cosas pequeñas.
José Nelson Durón V.
Columnista
Al interrogarse, cualidad que solamente a él ha concedido Dios, el hombre cuestiona su origen y su vida: pasado, presente y futuro desfilan por su mente mientras hace preguntas, quedándose con la inquietud de las respuestas que desconoce. Por ello la propia vida interior es tan necesaria, aunque represente una zambullida profunda en aguas desconocidas o turbulentas, cuyo fondo no conocerá sino hasta traspasar el velo que se las oculta. Su inquietud surge de la desconfianza al vacilar, o al recelar de sus creencias, porque su alrededor está poblado de ruidos y sugerencias. Es así como le vence la tentación, el miedo le domina, la ambición le posee o le crece desproporcionadamente el ego. Nada fácil para el hombre entender al hombre, pedazo de carne que se desmorona ante la sensualidad del sexo y de la fama; o el atractivo del poder y la riqueza. Es por lo que la actitud cristiana ante los hechos que le conmueven a él y al mundo es no juzgar; es, o debe ser, esperar, confiar en Dios y estar vigilante de cómo se expresa el Señor a través de los acontecimientos.
“La vida es un privilegio ¿Quién puede abatir la altivez de las montañas o detener la marcha de las estrellas? Dejar que las cosas sean, he ahí la fuente de la paz. Respetar la cosas pequeñas. Las grandes se hacen respetar por sí mismas” (padre I. Larrañaga). Esperar vigilantes de la propia actitud espiritual, que es signo del interior: “Porque donde está tu tesoro, ahí estará tu corazón”, dice el Maestro.
Ayer parecían la pareja triunfadora del siglo, modelos para la humanidad, ex primera pareja, buenos e inteligentes, hoy se divorcian por unos cuantos dólares más. Los que fueron y los que son aparecen envueltos en acusaciones de pillos que nada tienen que perder, pero sí de ganar, y los mismos de siempre corren a destruir negocios y encender odios. ¿Dejarás que esto conmueva tus cimientos cariñosamente construidos por el Altísimo en el vientre de tu madre? Espera, vigila y enseña a orar, los que trabajan por la paz serán llamados hijos de Dios.

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