2019 Break Iglesia

Conoce una religiosa que desafia el sistema generador de flujos migratorios


“Me sentí motivada por esta manera de seguir a Jesús peregrino”

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“Frente a las migraciones, el reto es atender aquel que no tiene empleo, ni tiene alimento diario y que carecen de condiciones de atender su salud.”

La hna. Ligia Ruíz Gamba: es originaria de Berbeo, Departamento de Boyacá del centro de Colombia. Nació el 23 de abril de 1970. Su papá es Ignacio Ruíz de 84 años de edad, su mamá  es María del Carmen Gamba de 82 años. Su vida y compromiso religiosa circunda en torno a los migrantes como misionera Scalabriniana.

 

 

Con su característica sonrisa, amabilidad y puntualidad del caso, la Hna Ligia Ruiz Gamba le es imposible detener las carcajadas, al mencionarle que consideraríamos en el texto referirnos a ella como una “Religiosa Berraca” que en Colombia se aplica a una persona valiente y audaz; pero expresa que mejor no, pues “Aquí suena muy fuerte” y podrían darle una significación distinta a la de su nación, por lo tanto; todo queda  como una anécdota periodística que quisimos compartir con ustedes lectores

¿Qué nos puede comentar de su familia en Colombia?

Todos somos muy unidos y también muy amantes de la vida en el campo. Soy la sexta de nueve hermanos; dos hermanas están solteras y otros 3 ya emigraron al cielo. De los tres que ya están casados y de los que ya descansa se suman por todos 17 sobrinos.  Con su mayoría de edad, mis padres como otros campesinos de Colombia, sin derecho a jubilarse, cuidan todavía de algunos animalitos y pendientes de la cosecha anual del café.

¿Cómo se da su llamado vocacional?

Ya son 25 años desde mi primera profesión de votos como Religiosa Consagrada en la Congregación Hermanas Misioneras Scalabrinianas. Recuerdo que era parte del grupo juvenil y catequista desde mis 13 años. Casi concluyendo el último grado colegial, el promotor vocacional de los padres Scalabrinianos pasó en mi parroquia y comentó de que existían personas que salían de sus países por diversas situaciones y que la Iglesia estaba buscando cómo acompañarles. Mi párroco y otros dos jóvenes del grupo y otras personas de los municipios vecinos se hicieron scalabrinianos. Yo me sentí motivada por esta manera de seguir a Jesús peregrino.

¿Cuál es su servicio en la comunidad religiosa?

En la comunidad local en Tegucigalpa soy responsable por la animación vocacional; del tema contra la Trata de Personas y de acompañar a los Laicos Misioneros Scalabrinianos. Más al interno de la Congregación, soy la secretaria. A nivel de la Provincia de Centroamérica, Norteamérica y el Caribe, desde hace medio año soy responsable por la animación del Apostolado.

¿En qué consiste la misión con los migrantes?

Además de ser mi segunda vez en Honduras, estamos en la coordinación de la Pastoral de Movilidad Humana en la Arquidiócesis de Tegucigalpa. El desafío principal es despertar y animar para que desde las parroquias formemos y nos organicemos como agentes de pastoral comprometidos con las personas que no tiene empleo, no tiene alimento, no tiene condiciones de atender su salud. Y hacemos labores de colaboración a nivel nacional en la elaboración de proyectos, en el seguimiento y monitoreo de estos a beneficio de las personas migrantes. También implica identificar recursos para acompañar y auxiliar a quienes retornan con alguna discapacidad porque han sido víctimas de algún accidente. Por otro lado hacemos procesos de búsqueda con varios familiares de las personas migrantes que han desaparecido.

¿Qué opina de la feminización de los flujos migratorios?

Las mujeres somos tan emprendedoras como los varones y donde hay oportunidades de trabajo de mejorar condiciones, allá va la gente. La vida llama a más vida.