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Esfuerzo y unidad, símbolo del templo San Pedro y San Pablo

Habitantes de una colonia tan “popular” de Comayagüela deseaban acrecentar más su espiritualidad, sin embargo carecían de un lugar donde formarse, hasta que la labor de dos delegados de la Palabra los impulsó a levantar un templo para la comunidad.

Comienzo

Este templo fue remodelado porque los detalles en acabados de madera tenían 38 años de existencia, a su vez el techo con el pasar del tiempo se infestó de plagas lo que llevó a su deterioro y en los días de lluvia el interior quedaba mojado detalló Javier Mendoza, responsable del sector.

En sus inicios los miembros de este sector se reunían en el centro comunal para formalizar sus diferentes actos religiosos pero gracias a los esfuerzos de don Ramón Sánchez y Heriberto Rodríguez con la ayuda del padre Ovidio Rodríguez entablaron manos a la obra relató María del Carmen Reyes una fiel que recuerda estos inicios.

Al principio el terreno era un vertedero donde permanecían los desechos de la localidad, por esa razón emprendieron a rellenar el predio. Tras realizar actividades como ventas de diferentes platillos para el deleite de los comensales y sumado el entusiasmo de los fieles, se finalizó la construcción en 1982.  

Iglesia viva

“Tener la figura de San Pedro y San Pablo, nos enseñan esa capacidad de entrega como Cristo, dejándonos seducir por su amor” P. Luis Enrique Gutiérrez, Párroco Santa María Reina.

Los grupos que integran este templo de la parroquia Santa María Reina en La Vega son: Renovación Carismática, Legión de María, Lectores, Coro, Pastoral Juvenil y Encuentro de Promoción Juvenil. Asimismo para vivir la santa eucaristía puede asistir los miércoles a las 7:00 de la noche, los jueves a Hora Santa a las 7:00 de la noche y en el día del Señor, el domingo a las 9:30 de la mañana.

Dato

San Pedro y San Pablo “Para nosotros es una alegría contar con la presencia de estos dos santos” expresó el párroco Luis Enrique Gutiérrez, al saber que son grandes santos de la iglesia. San Pedro por su figura de humildad al dejarse seducir por el amor de Dios,  a pesar de los llamados de atención eso fue de ayuda para afianzar su confianza en el Señor y San Pablo, un apóstol incansable y su entrega en vida por Cristo acotó el sacerdote.

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