2019 Break Iglesia

Conoce la enseñanza de los afanes de Marta

La Iglesia universal recuerda hoy-29 de julio- la figura de Santa Marta de Betania, hermana de María y Lázaro, quienes reciben una visita de Jesús.

Con lo sucedido, según la narración del evangelista Lucas – Lc. 10.38-42-, dice el Papa Francisco se trata de hacer una parada durante el día, de recogerse en silencio, unos minutos, “Para dejar espacio al Señor que pasa” y encontrar el “Valor de quedarse un poco separado” con Él, para volver luego, con serenidad y eficacia, a las cosas cotidianas.

El Señor siempre nos sorprende, continua el Papa. Cuando empezamos a escucharlo realmente, las nubes se desvanecen, las dudas dan paso a la verdad, los miedos a la serenidad y las diferentes situaciones de la vida encuentran el lugar que les corresponde. El Señor siempre, cuando viene, arregla las cosas, incluso para nosotros, sostiene Su Santidad.

A continuación compartimos una enseñanza del Papa Francisco, sobre los afanes de Marta y la escucha de María:

En esta escena de María de Betania a los pies de Jesús, San Lucas muestra la actitud orante del creyente, que sabe cómo permanecer en la presencia del Maestro para escucharlo y estar en sintonía con Él. Se trata de hacer una parada durante el día, de recogerse en silencio, unos minutos, para dejar espacio al Señor que “pasa” y encontrar el valor de quedarse un poco “separado” con Él, para volver luego, con serenidad y eficacia, a las cosas cotidianas. Elogiando el comportamiento de María, que “eligió la parte buena” (v. 42), Jesús parece repetirnos a cada uno de nosotros: “No te dejes llevar por las cosas que hacer; escucha antes que nada  la voz del Señor, para desempeñar bien las tareas que la vida te asigna”.

Luego está la otra hermana, Marta. San Lucas dice que fue ella la que hospedó a  Jesús (ver el versículo 38). Tal vez Marta era la mayor de las dos hermanas, no lo sabemos, pero ciertamente aquella mujer tenía el carisma de la hospitalidad. Efectivamente, mientras María escucha a Jesús, ella está totalmente ocupada con otros quehaceres. Por eso, Jesús le dice: “Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas” (v. 41). Con estas palabras, ciertamente no pretende condenar la actitud del servicio, sino más bien la ansiedad con la que a veces se vive. También nosotros compartimos las preocupaciones de santa Marta y, siguiendo su ejemplo, nos proponemos asegurarnos de que, en nuestras familias y en nuestras comunidades, vivamos el sentido de aceptación, de fraternidad, para que todos puedan sentirse “como en casa”, especialmente los pequeños y los pobres cuando llaman a la puerta.

La sabiduría del corazón reside precisamente en saber conjugar estos dos elementos: la contemplación y la acción. Marta y María nos muestran el camino. Si queremos disfrutar de la vida con alegría, debemos aunar  estas dos actitudes: por un lado, el “estar a los pies” de Jesús, para escucharlo mientras nos revela el secreto de cada cosa; por otro, ser diligentes  y estar listos para la hospitalidad, cuando Él pasa y llama a nuestra puerta, con el rostro un amigo que necesita un momento de descanso y fraternidad. Hace falta esta hospitalidad.

¡Qué María Santísima, Madre de la Iglesia, nos conceda la gracia de amar y servir a Dios y a nuestros hermanos con las manos de Marta y el corazón de María, para que permaneciendo siempre a la escucha de Cristo podamos ser artesanos de  paz y de esperanza! Y esto es interesante: con estas dos actitudes seremos artesanos de  paz y de esperanza.

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