Punto de Vista Reflexión

Esperar contra toda esperanza

¿Por qué no les interesa a estos señores la multiplicación de extorsionadores, mareros, sicarios? Siguen peleando que si primero fue el huevo o la gallina.

Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Terminó el mes de julio y, sinceramente, no se ve por donde las cosas puedan mejorar en nuestro ambiente social. Siguen enfrascados los políticos, en esa danza a la que nos tienen acostumbrados de enmadejar las cosas, de ahogarse y anularse mutuamente.
Mientras tanto, la crisis de nuestros hermanos en la frontera norte de México, empeora con cada día que pasa. ¿Será que sólo sus familiares se acuerdan de ellos? Las benditas caravanas terminaron en llevar a estos hermanos nuestros, sí, hermanos nuestros, a condiciones de vida infrahumanas. Lo sorprendente es que alguno diga que, con todo y todo, considera que es preferible estar así, que viviendo el infierno que se vive en Honduras. Cuando leía eso me quede pensando en la Divina Comedia del Dante. Definitivamente hay niveles en el infierno, hay estratos que de alguna manera algunos hermanos nuestros, insisto, hermanos nuestros, están viviendo.
Escuchando a los que defienden el coso ese, porque llamarle código a eso, hoy me estoy repitiendo adrede, es una ofensa, me doy cuenta que el nivel de cinismo no tiene medida posible ¿Será que sinceramente creen que somos tontos?
Es lamentable que sigamos perdiendo el tiempo enfrascados en temas que no van a sacar adelante la situación de indefensión en la que están, para el caso, los conductores de los buses y taxis, y los usuarios de estos medios. ¡Es grave!
¿Por qué no les interesa a estos señores la multiplicación de extorsionadores, mareros, sicarios? Siguen peleando que si primero fue el huevo o la gallina. Que si primero la ley o que los tales consejales. Pues necesitan consejo y sinceramente, que se conviertan, señores. Cuando nuestra mirada se queda centrada en nuestras ambiciones desmedidas y peor aún, cuando nos atrevemos a justificar todas las mandracadas que maquinamos, hasta el colmo de perder toda noción de verdad, es que nuestro nivel de deshumanización se ha salido por completo de su cauce natural.
Sigo orando, y mucho, para que por algún lado surja una esperanza para nuestro pueblo, para que nunca se nos olvide que pase lo que pase, el amor de Dios nunca nos va a desamparar.
Sigo orando, insisto que me estoy repitiendo que es un contento, y mucho, para que encendamos pequeñas luces de esperanza a nuestro alrededor y no tengamos miedo de volverlas a encender cuando las tinieblas del odio, del rencor y la división, que nos están inculcando por pasiva y por activa, amenacen con apagar dicha esperanza. Me duele decirlo, pero, la falta de un liderazgo ético y serio, la falta de líderes que dejen de estar pensando que están en un circo, me está llevando a creer que no podemos esperar nada de estos señores, “pésimos actores”, como les ha llamado la Conferencia Episcopal. Así que la mirada y el corazón lo pongo en el Dios que nos está llamando, hoy más que nunca, a ser testigos de la verdad y de la paz.

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