2019 Iglesia

Una vocación marcada por la misericordia de Dios

El padre Pablo Hernández: Un padre espiritual para sus fieles, es cercano y comprometido con quien más lo necesita

PRINCIPAL PADRE PABLODios nunca abandona a sus hijos, aunque a veces, les permite pasar por algunas pruebas, incomprendidas por la razón humana, pero que van con su designio santo. Tal es el caso del padre Pablo Hernández, que, desde temprana edad, quedo huérfano.

 Infancia Proviene de una familia en extrema pobreza. Le toca sufrir está pérdida junto a sus cinco hermanos. Quedan a cargo de su abuela. «Ella se dedicaba a lavar ropa ajena y siempre se llevaba a los niños más pequeños al río. Fue bien difícil para ella porque ya estaba muy anciana» señala el padre Hernández. Esta situación, obligó a que se fueran para Santa Rosa de Copán. Sin embargo, el padre Pablo, no quiso irse y surgió la propuesta de quedarse con una vecina, quien se haría cargo de él, su abuela aceptó y según menciona el presbítero «se fue con todos mis hermanos y nunca más la volví a ver».

Mamá Con doña Amelia, como se llamaba su mamá de crianza, el padre fue educado en lo académico y en la fe, porque ella era una mujer comprometida por los pobres, “era una mujer muy piadosa y creía que Dios tenía algo preparado para mi vida” dijo. Para continuar con sus estudios, se trasladan a Tegucigalpa, él quería ser maestro y la situación económica no le permitían. Por lo que le tocó terminar sus estudios por la noche y buscar un trabajo en el día. «Trabajé como dependiente en una farmacia, allí estuve hasta terminar mi carrera»

Vocación Aquel joven oriundo de Ocotepeque era asiduo a la Eucaristía, sentía una gran felicidad porque siempre lo buscaban para leer, por eso, siempre trataba de llegar temprano. El domingo que se celebra la jornada mundial de oración por las vocaciones, el padre Juan Pablo Peluquín le preguntó si quería ser sacerdote, «yo inmediatamente le dije que sí, que qué tenía que hacer» afirma el padre Pablo. Inició el proceso, guardándolo en secreto, seguía trabajando y llevando una vida normal. Ya mi mamá de crianza estaba avanzada de edad y el la sostenía económicamente. Al ser aceptado en el Seminario, le tocó dejarla y fue un tiempo de prueba. El confiaba en Dios y siempre se repetía «Si Dios me ha llamado, sabrá cómo resuelve esto».

“Dios siempre nos va llamando donde Él cree que podamos dar fruto y donde Él cree que somos necesarios para anunciar su palabra” Sacerdote Pablo Hernández

Cambio La salud de su madre empeoró y le tocó retirarse del Seminario, “yo no me quería salir, pero no podía manejar los estudios y la salud de mi mamá” señala el padre Pablo. Quién se dedicó a cuidar a su mamá de crianza en sus últimos años. Pasaron cinco años de esta situación. Luego de esto, el padre buscó al obispo para ver la posibilidad de regresar, pero en el Seminario no se podía. Le tocó vivir un año de pastoral en su parroquia y al final, le envío a Guatemala a concluir sus estudios eclesiásticos.

FOTO DATO PADRE PABLO.jpgUn pastor con olor a oveja a cargo de los laicos

Desde su ordenación sacerdotal, siempre ha tenido cargos dentro de la Arquidiócesis, en donde, destaca haber sido promotor vocacional y el acompañamiento a los movimientos laicales en general y ser el consiliario de Cursillos de Cristiandad.

Consagración Fue ordenado diácono antes de terminar sus estudios y su ministerio diaconal fue en este país. Al regresar, fue ordenado sacerdote en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de la Miraflores, que es su parroquia de origen. Allí fue vicario y ya como párroco, ha estado en tres parroquias nada más, San Francisco de Asís de Valle de Ángeles, San Martín de Porres y La Guadalupe. “Las primeras eucaristías lloraba porque no podía creer que yo estaba haciendo esto” confiesa el presbítero.

Conozca al padre Pablo Hernández

Nació en Ocotepeque. Quedó huérfano a los seis años. Es el penúltimo de seis hermanos. Vivió con una familia de crianza y se trasladó a Tegucigalpa, en donde encontró su vocación. Fue ordenado diácono antes de concluir sus estudios y desde su ordenación sacerdotal el 11 de enero de 1998, hace 23 años, ha servido en cuatro parroquias, Sagrado Corazón de Jesús como vicario, San Francisco de Asís de Valle de Ángeles, San Martín de Porres y Nuestra Señora de Guadalupe como párroco.

 

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