Buenas Nuevas

“Entró en un pueblo…”

PALABRA DE VIDA
Hay que impedir que las cosas nos absorban y nos aplasten con su peso.

Tony Salinas Avery
Sacerdote
Jesús entró en un pueblo…” Así introduce Lucas el relato evangélico de este domingo. Betania un suburbio de Jerusalén. En primer lugar la perícopa trata del tema de la hospitalidad brindada al Maestro por unas hermanas: Marta y María. Llama la atención la premura y sensibilidad típica de la cultura nómada oriental. La primera lectura de Gn 18,1-10 presenta a Abrahán y con él Sara y el siervo, que corren y se apresuran para atender a los tres huéspedes. El mismo movimiento invade la casa de Marta y de María, cuando se presentó Jesús de Nazaret. Este elemento de la hospitalidad es el primer tema de este domingo. El evangelio luego nos regala un segundo tema: la capacidad que tiene María de ver en Jesús la Palabra que se encarna y se anuncia, abierta a la Vida Eterna que sólo Él le puede ofrecer. Y, es que ella con su actitud simboliza al discípulo, que se pone a los pies de Jesús. Aunque en toda la tradición de la Iglesia se ha visto a Marta como símbolo de la vida activa y a María de la vida contemplativa, a la base está la necesidad que debe estar presente en todo estado de vida y en toda situación, la de la “escucha” interior de la Palabra de Dios. En cualquier situación, en cualquier profesión o empeño hay que tener siempre abierto este canal de escucha interior que nos sumerge en Dios en el misterio de la vida. Hay que impedir que las cosas nos absorban y nos aplasten con su peso. Se puede estar incluso en el más silencio convento y tener la mente ofuscada por nostalgias,miedos, preocupaciones, distraídos por los ruidos interiores, conquistados por todo tipo de imágenes. O, al contrario, se puede estar apretujados entre la gente en un autobús o involucrados en miles de actividades y conservar un corazón puro y abierto a Dios, atento al ir saboreando la dulzura de su compañía y su Palabra. De nuevo el ejercicio perseverante de la Lectio Divina, nos puede ayudar a esta unidad interior entre lo activo y lo contemplativo.

A %d blogueros les gusta esto: