Punto de Vista Reflexión

Gobernabilidad


La gobernabilidad se ha resquebrajado por las miles de denuncias de corrupción y de impunidad galopante, por todas partes.
Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
No sé si Uds. tienen la misma impresión, pero: ¿No les parece que estamos viviendo en una sensación, por demás engañosa, en la que creemos que las cosas en el país, se han calmado?
Me resulta muy preocupante que nuestra indiferencia característica, nos esté llevando una vez más a acomodarnos a la situación, a creer que los protagonistas del caos, ya se cansaron o capitularon. Peor aún, para los que gobiernan, es que crean que triunfaron porque los recientes fracasos de la oposición, demuestran o que ya no tienen números suficientes o porque la gente se cansó.
El nivel de ingobernabilidad en el país es notorio. Hay un desgaste, una erosión en las instituciones de gobierno que está en límites muy bajos.
Si a mí me tocase gobernar, coordinar o dirigir sólo a los que me son afines las cosas serían sin duda fantásticas.
Gobernar es un arte muy particular porque no es un asunto popular y menos en un ambiente como el nuestro, que por inmadurez formativa o por una cuasi pandemia cultural, rechazamos la autoridad por fórmula. Pero, no cabe duda que en cualquier ambiente la gobernanza la facilita el ejemplo. Es más fácil seguir, obedecer y reconocer la bondad de quien gobierna, si este es respetuoso de la dignidad de todos, sabe delegar, sabe asociar a un proyecto de desarrollo común a todos los agentes involucrados, actúa con transparencia, no manipula en su provecho ni a las personas ni a las instituciones y, sobre todo, habla con la verdad.
En nuestro terruño, pero hay que admitirlo que lo mismo ocurre en buena parte de los países del mundo, la gobernabilidad se ha resquebrajado por las miles de denuncias de corrupción y de impunidad galo- pante, por todas partes. La muletilla de moda es decir “si tienen pruebas” que las presenten… pero no sé cómo hacemos para meter en un “folder” el nombre y la historia de tantas personas que se mueren de hambre a diario, que no tienen acceso a una salud y a una educación dignas, que no tienen empleo.
Cómo hacemos para hacer entender que las pruebas son más que suficientes cuando vemos los rostros de los que han salido en “caravanas” organizadas o no, hacia Estados Unidos o hacia España. Las pruebas son evidentes cuando dicen que todos los demás son responsables, menos los que realmente lo son.
Es verdad, hay factores externos que juegan en contra de la gobernabilidad. Los intereses mezquinos de los que no son empresarios sino criminales con dinero y le ponen tasas a la vida de las personas adulterando desde pastillas hasta comprando jueces. Es verdad que afectan los ideologizados que hijos del caos, son pirómanos embriagados de poder que le quieren meter fuego a todo. Pero, gobernar es saber enfrentar las cosas con madurez, sin echarle la culpa a los zancudos por el dengue, sino asumir que somos piezas en un rompecabezas que necesita para resolver el suficiente valor para no hacer del gobernar una payasada. Necesitamos gente seria.