2019 En el Mundo Iglesia

Un santo a imitar por los estudiantes de la Universidad Nacional


La comunidad universitaria tiene en este santo la figura de exaltar la convivencia de la espiritualidad y la  fraternidad

Ante la crisis que se vive en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, la figura de San Buenaventura, patrono de esta institución, es un modelo en la búsqueda de la paz y la solución a estos conflictos.

Este santo franciscano enseña que la cultura debe prevalecer en estos ambientes de ciencia y la academia, se caracterizaba por la sencillez, la humildad y la caridad, por esa razón mereció el título de “Doctor Seráfico” por las virtudes angélicas que realizaban su saber.

Patrono El padre Antonio Lerma capellán de la Pastoral de la UNAH, expresó que San Buenaventura es el patrono de esta institución por deseo expreso del padre José Trinidad Reyes era muy devoto, a pesar de los problemas que se viven en la máxima casa de estudios, se preparó la celebración  con la Eucaristía, la conferencia sobre la vida del Santo patrón y el compartir con los asistentes.

Compromiso Lerma expresó que en la Pastoral Universitaria hay muchos jóvenes que conocen la vida de San Buenaventura por esa razón han adquirido un gran compromiso participando en todas las actividades, litúrgicas y sociales  que se realizan  en la Pastoral Universitaria.

CIFRAS

25

JÓVENES comprometidos asisten con regularidad cada vez que se oficia Eucaristía en la capilla universitaria como  fieles servidores.

1257

AÑO en que San Buenaventura fue elegido superior general de los frailes Menores. No había cumplido aún los 36 años.

 

 

1 Escritor

Buenaventura, además de dedicarse muchos años a dar clases en la Universidad de París donde se formaban estudiantes de filosofía y teología de muchos países, escribió numerosos sermones y varias obras de piedad que por siglos han hecho inmenso bien a muchos lectores.

2 Elogio

El Papa Inocencio V predicó la homilía en el entierro de San Buenaventura y dijo de él: “Su amabilidad era tan grande que empezar a tratarlo era quedar ya amigos de él para siempre. Escucharlo o leer sus escritos, era ya empezar a sentir deseos de amar a Dios y conseguir la santidad”.