2019 OCT 2019

Decía Maquiavelo

Si no cambian los actores, el resultado será el mismo, siempre.

Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Algunos amigos, con mucho tacto y buen tino, me han manifestado en estos días una preocupación particular respecto de mis publicaciones recientes en este espacio.
Sus señalamientos giran en torno al hecho que he hablado mucho respecto de la situación que vivimos en el país, por la crisis política y social prolongada. Hasta han generado algunas publicaciones sacando un poco de contexto lo que he dicho y se vienen los dolores de cabeza, pero en fin, no es la preocupación central, ni debe detener nuestro actuar. El tema de fondo está en que hay conocimiento, hasta la saciedad, de lo que nos está pasando y la gente nos pide propuestas, qué se debe hacer.
Las respuestas a esto son muy variadas y responden al espectro ideológico o a la posición política que cada uno asume. Pero, al final del día, nos damos cuenta que hay factores que no dependen sólo de un buen análisis, sino de las decisiones de las personas que están al frente del aparato público, de la gestión del gobierno.
La Conferencia Episcopal, en el celebre Mensaje que nos envío hace unas semanas, señalaba que el gran problema está en los actores de la crisis, tanto, lógicamente, los gestores como los promotores de la misma. Si no cambian los actores, el resultado será el mismo, siempre.
Por ahí, también me recordaban el artículo que escribí usando como trasfondo La Mandrágora, de Nicolás Maquiavelo, pero lo que he tenido entre ceja y ceja todos estos días es la máxima de él, Maquiavelo, que deberían entender los señores políticos, los miembros del Congreso Nacional, lo que “lobyystas” y los grupos de poder que presionan, una y otra vez, para que se les facilite todo, absolutamente todo.
Yo me quedé “helado” cuando leí las demandas de alguno de los grupos al gobierno de la República. Para el caso, los protestantes en la Universidad Nacional, no escribo estudiantes porque es un título que a algunos de esos revoltosos les queda inmensamente grande, ahora exigen que se les garantice que al salir de las aulas de clase, tendrán empleo seguro. El nivel de excusas para seguir sembrando el caos, es inmenso en este país.
Existen demandas legítimas y correctas, pero hay cosas que rallan en lo absurdo.
Además, lo que más cansa a nuestra población, volviendo a Maquiavelo, es la falta de cumplimiento de la ley por parte de los que la promulgan. Decía el pensador florentino: “Es un mal ejemplo no cumplir una ley, sobre todo si no la cumplen los que la han promulgado”.
Ahí está el meollo del asunto. Lo venimos diciendo desde hace buen rato. Mientras no respeten la ley, nadie va a respetar a los políticos, ni a los empresarios evasores del fisco, ni a los que se han aprovechado de la inestabilidad del país, para su provecho personal.
Por cierto… hablando de leyes… comencemos por aquella tan simpática, que no es un conjunto de sugerencias, ni recomendaciones: se llaman Mandamientos.

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