Editorial

Una sociedad violenta

Editorial del Domingo 16 de Junio de 2019
Una sociedad violenta
“¡Basta Ya! un documento iluminador sobre la realidad hondureña. Vivamos las palabras del Señor Jesús: “Felices los que trabajan por la paz…”

La sociedad hondureña está enferma por la violencia y el odio. Todos los días aparecen cadáveres de hombres y mujeres, que han sido abandonados en lugares aislados, del campo y las ciudades. Además, resulta frecuente, que aún en sitios públicos y muy concurridos, de súbito, tenga lugar una masacre, en las que generalmente, resultan asesinadas varias personas jóvenes.
La génesis de estos episodios sangrientos, en la mayoría de los casos, parece ser el tráfico de drogas, por el ánimo de los distintos grupos delictivos de controlar territorios, donde puedan, dominar en exclusiva, la venta de los estupefacientes. Hace pocos años, en la presente década, las ciudades más violentas del mundo eran en orden descendente, San Pedro Sula, Caracas, Acapulco y Tegucigalpa (90.4 muertes por cada 100.000 habitantes). El Gobierno actual ha emprendido una campaña para bajar la peligrosidad de ambas ciudades hondureñas, y ha tenido relativo éxito, puesto que logró rebajar, este índice delictivo, a un poco menos de la mitad. Aparentemente, el énfasis se ha puesto en el combate a los grupos criminales, pero hace falta impulsar el aspecto preventivo, mediante un mejoramiento del Sistema Educativo Nacional que corte el flujo de jóvenes hacia las maras o pandillas. La mayor parte de los pandilleros son muchachos jóvenes, quienes en su mayoría, no estudian ni trabajan, ya que han decidido dedicar su vida a la delincuencia, lo cual conlleva el peligro de perder su existencia, en plena juventud.
En lo que se refiere a la extorsión, ha sido el grupo del transporte urbano, el que más ha sido afectado por esta clase de delito, hasta el punto de que resulta ser el tipo de empresas, que han tenido mayor número de víctimas, entre propietarios y empleados. También han sido frecuentes los asaltos a los pasajeros, algunos de los cuales, han perdido la vida. Este es una forma de delinquir que aún no ha sido controlada por la autoridad policial. Aunque ya ha trascendido que se ha creado un cuerpo especial, que tendrá exclusivamente, la función de proteger a los pasajeros del transporte público, y que muy pronto comenzará a funcionar.
Existen además otros grupos de población que son proclives a sufrir violencia, tales como los abogados, los periodistas y las mujeres. La mayor parte de estos crímenes, generalmente quedan en la impunidad, especialmente los feminicidios como se designa a la muerte de una mujer, por parte de un hombre, por razones de machismo o también de misoginia, como le sucede frecuentemente a quienes se ganan la vida mediante el ejercicio de la prostitución. Otro aspecto frecuente de la violencia en la sociedad hondureña, es la que surge en el seno de las familias, como lo delata la alta incidencia de casos que tienen que resolver los Juzgados de Familia, muchos de los cuales son terribles dramas, por la crueldad que entrañan, que finalmente conduce a la destrucción de la unidad familiar en detrimento de los hijos, cuyo futuro queda dañado. A nivel de familias, últimamente han aparecido nuevas formas de violencia, cuando se han descubierto abusos sexuales a hijos, hijas y nietos(as) de parte de padres de familia, abuelos y familiares cercanos.
Son muy frecuentes las manifestaciones callejeras, iniciadas por cualquier reclamo, mediante grupos que comienzan como “protesta pacífica”, y terminan perdiendo el control de las acciones, y se transforman en “violencia vandálica incontrolable” que destruye edificios públicos, negocios privados, quema de vehículos etc. Todo lo cual puede evitarse usando como arma para zanjar controversias: El instrumento del diálogo. La Conferencia de Obispos de Honduras emitió recientemente el documento ¡Basta Ya! “donde llaman a toda la sociedad, para que desde la realidad que vive cada persona y cada grupo, considere la necesidad de sumarse a la búsqueda de caminos de solución para Honduras”. ¡Basta Ya! un documento iluminador sobre la realidad hondureña. Vivamos las palabras del Señor Jesús: “Felices los que trabajan por la paz…serán llamados hijos de Dios”

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