Punto de Vista Reflexión

Necesitamos el Espíritu de Dios

Lo que estamos viviendo es muy grave y por eso la necesidad que tenemos de encontrar nuevos líderes.
Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
El día en que oficialmente se publica nuestro Fides, es el domingo, aunque en muchas partes ya desde el viernes se comienza a distribuir. Indistintamente de cuando cae en sus manos nuestro semanario, este domingo es Pentecostés. La Iglesia celebra su nacimiento con la efusión del Espíritu que sostiene y acompaña nuestro actuar y el ser de la Iglesia. Quizá, como nunca, he pedido este año esa efusión del Espíritu para nuestra iglesia universal. Estamos siendo atacados por todas partes y el enemigo no deja de trabajar para dividirnos y provocar enfrentamientos que en muchas ocasiones pasan de ser simples disensiones y parecen más bien preludios de cismas.
Crece el número de los mártires en el mundo entero y los ataques a las autoridades de la Iglesia ya parece ser un asunto casi natural de parte de algunos medios, incluso de algunos que se hacen llamar católicos pero no tienen ni la más mínima ética en su proceder.
Igualmente, mi oración se ha incrementado pensando en nuestra patria tan dividida. Vivimos en una Babel en la que las lenguas se han multiplicado y los oídos se han cerrado. Cada día que pasa se suma una nueva lengua y el diálogo se imposibilita. No es cuestión de buscar culpables a esto porque de alguna manera, por enésima vez lo señalo, todos somos responsables. Con sus lógicas responsabilidades diferenciadas que vienen de que esta crisis tiene una génesis que no podemos, ni debemos, olvidar. Cuando no se respeta el Estado de Derecho y se acomodan las leyes para favorecer a unos cuantos, esto genera caos porque existe una sensación de indefensión que no podemos obviar. En el último mensaje de la Conferencia Episcopal de Honduras hay una clara y valiente postura de parte de nuestros obispos al reclamar, cuando no exigir un diálogo transparente y maduro, sin dobles agendas y mucho menos dilatando las cosas, con la esperanza de que los problemas se solucionan, ignorándolos. Lo que estamos viviendo es muy grave y por eso la necesidad que tenemos de encontrar nuevos líderes porque los que están no le están dando respuesta a los problemas que tenemos sino que en mucho, ellos son el problema. Por eso es que necesitamos pedir la venida del Espíritu Santo para que renueve nuestros corazones y nos recuerde las palabras del Señor. No podemos darnos el lujo de dejarnos conducir por espíritus chocarreros y mezquinos. Necesitamos ese Espíritu de Dios que renueve la conciencia de todos y nos haga conscientes que divididos no iremos a ninguna parte. Necesitamos cambiar de actitud y proceder ya. Mucho de lo que nos está pasando es porque no han sabido atajar a tiempo los problemas y los han dejado crecer. Necesitamos el Espíritu que nos recuerde que somos hermanos y que no es de hermanos el seguirnos llenando de odio, pero que también es de hermanos, corregir y enmendar el daño que a otros hemos causado.

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