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Una vocación que florece en la guerra civil salvadoreña


El padre Mauricio Mayorga, es un fruto vocacional del testimonio martirial de San Óscar Romero

PRINCIPAL PADRE MAURICIO

El Salvador vivió por más de 10 años, uno de los sucesos más tristes de su historia. La denominada guerra civil, que según registros de prensa dejó en este país salvadoreño más de 75 mil muertos; cientos de desaparecidos, un ambiente de miedo y frustración. Es en este contexto que el padre Mauricio Mayorga descubre su vocación sacerdotal.

Principios Proveniente de una numerosa familia, el padre Mauricio es originario del Cantón (aldea) Pinalito, caserío La Carrera en Santa Ana, El Salvador. Cómo muchos de los habitantes de este lugar, creció con limitaciones económicas, pero con un gran deseo de estudiar. “Todavía estaba muy fuerte la cuestión de la guerra, no había oportunidad de estudiar. En mi zona, no existía el bachillerato y me tocó estudiar en una finca que servía como escuela” dijo. Para continuar sus estudios, se fue a vivir a la casa cural. “El párroco acepta que viva allí, porque tenía una inquietud vocacional”.

FRASE PADRE MAURICIO“En la Montaña de la Flor no necesitamos muchos argumentos, evangelizamos con solo la presencia, logramos tener 13 visitas y ya hemos formado los primeros delegados de esa zona”. Mauricio Mayorga, sacerdote

Familia El padre Mauricio, señala que su vocación, se la debe a su familia. “mi abuela y mis papás rezan el Santo Rosario todos los días por mi vocación”. Su papá fue su catequista y encontraban en Dios su único consuelo. “Vivíamos con mucho miedo, pero rezamos mucho y era una de las cosas que nos hacía sentir que estábamos llenos de la presencia de Dios”.

Conozca al padre Mauricio Mayorga

Es un sacerdote salvadoreño que pertenece a la Arquidiócesis de Tegucigalpa. Recibió el sacerdocio el 16 de enero de 2016 en su país. Fue vicario de la parroquia de Cedros, formador del Seminario Mayor y es el actual párroco de El Porvenir en Francisco Morazán.

Ejemplo Históricamente, la Diócesis de Santa Ana, ha sido una de las diócesis más conservadoras de este país centroamericano, por lo que conocer allí de Monseñor Romero en aquella época era algo complicado. Por diversas situaciones, el joven Mauricio no ingresa al seminario de Santa Ana, sino que lo hace en Sonsonate, otro departamento del “pulgarcito” de América. Allí, el primer día que llega, recibe un libro sobre la biografía de Monseñor Romero y eso, le cambia la vida. “Me impactó la vida de Monseñor Romero”. Aquellas palabras de San Óscar Romero, donde debe prevalecer la ley de Dios que dice no matar, toca la conciencia de este joven. A partir de ese momento, Monseñor Romero será uno de los pilares fundamentales del ministerio sacerdotal del padre Mauricio.

Honduras La providencia de Dios, hace que este joven salvadoreño, concluya su proceso vocacional en Honduras. Llega un tres de enero de 2015 y su primera misión, siendo todavía seminarista, fue en la parroquia Cantarranas y unos meses después, el 20 de junio de 2015 fue ordenado diácono en la Basílica Nuestra Señora de Suyapa. “A toda la parroquia de Cantarranas la llevo en el corazón”.

ABAJO PADRE MAURICIO

Misión Según señala el presbítero Mayorga, “desde que fui ordenado diácono, el Cardenal me pidió ser formador en el año introductorio”. El 16 de enero de 2016 fue su ordenación sacerdotal en El Salvador. La presidió el Cardenal Óscar Andrés Rodríguez. Después fue nombrado vicario en la parroquia San José de Cedros, en el norte de Francisco Morazán. Allí permaneció, hasta que el 19 de junio de ese mismo año se decretó la creación de la parroquia Nuestra Señora de la Asunción y el nombramiento del padre Mayorga, como su primer párroco. En este lugar, atiende los municipios de El Porvenir, Marale, siete aldeas de San Ignacio y parte de la Montaña de la Flor.