Punto de Vista Reflexión

Un país fragmentado

El nivel de violencia en los espacios de esparcimiento, como los estadios de fútbol, es realmente alarmante.
Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Realmente que ninguno de nosotros, al menos los que queremos esta tierra, podemos quedarnos indiferentes frente a los altos niveles de violencia que estamos experimentando en todos los niveles.
La cantidad de muertos producto del sicariato, la extorsión, la guerra entre pandillas, ha aumentado en los últimos días a niveles que, admitámoslo, no mirábamos desde hace varios años atrás. Y aunque a los personeros del gobierno les moleste, no es un asunto de percepción, sino que muy real y doloroso. No voy a volver a discutir en este espacio las causas que provocan todo esto, porque es demasiado obvio que, si tuviéramos un sistema democrático real, donde la justicia no estuviera coludida con el crimen y se llevase a cabo un proyecto real de legislar y gobernar buscando el bien común, nada de esto estaría ocurriendo.
El nivel de violencia en los espacios de esparcimiento, como los estadios de fútbol, es realmente alarmante. He visto una y otra vez los vídeos de las acciones que provocaron la “fumigada” que les dieron a los simpatizantes de un equipo de la capital el domingo pasado y, todavía no encuentro la razón legítima para semejante proceder. Órganos de control social que se vuelven represivos e intolerantes, es algo que no podemos nunca justificar. Insisto he visto vídeos amateur y vídeos de los medios de comunicación más reconocidos. No respetaron a nadie y eso, en un ambiente en el que el nivel de crispación es muy alto, degeneró en lo que vimos por parte de algunos de los mal llamados “aficionados”.
Insisto… ¿no se dan cuenta que todo mundo anda con la indignación, de todo lo que nos está pasando, a flor de piel? La gente no está cansada, ¡está harta de ver que no les importa nada a estos señores!
Supongo que la Conferencia Episcopal hará sentir su voz en algún momento de los próximos días, pero debo decirles que es realmente aterrador el nivel de cinismo con que se han atrevido a publicar el tal Código Penal que entra en vigencia en noviembre.
Por ahí me insultaron porque me había atrevido a opinar al respecto: ¡Los curas no deben meterse en política! fue lo más decente que me dijeron… lo otro es para mayores de 21 años. Pero, es que esto no es una democracia sino una plutocracia y por eso no se puede decir nada porque el dinero y el ansia de poder, lo determina todo. Será que los que nos gobiernan no se dan cuenta, o no se quieren dar cuenta, que la ingobernabilidad en la que estamos metidos es culpa de ellos. No sólo es que han violado la Constitución, ¡que no es un papel quemado! Las leyes positivas no se reducen a una impresión sino que hablan de la conciencia de nación que se tiene. Amor por Honduras, no lo hay. ¡Basta ya de tanta corrupción e impunidad!

A %d blogueros les gusta esto: