Editorial

Comunión en la Iglesia

Editorial del Domingo 19 de Mayo de 2019
Comunión en la Iglesia
La vida cristiana es vida en el Espíritu o “espiritualidad de comunión” que es un principio educativo en todos los lugares donde se forma el hombre y el cristiano.
San Juan Pablo II, en su Documento, sobre “La Iglesia en América”, en el numeral 33 explica: “Ante un mundo roto y deseoso de unidad, es necesario proclamar con gozo y fe firme que Dios es comunión, Padre, Hijo y Espíritu Santo, unidad en la distinción. El cual llama a todos los hombres a que participen de la misma comunión trinitaria.”
“Es necesario proclamar que esta Comunión es el proyecto magnífico de Dios (Padre);
que Jesucristo que se ha hecho hombre, es el punto central de esta misma comunión y que el Espíritu Santo trabaja constantemente para crear la comunión y restaurarla para cuando se hubiere roto. Es necesario reconocer que la Iglesia es signo e instrumento de la comunión querida por Dios, iniciada en el tiempo y dirigida a su perfección en la plenitud del Reino”.
Según la Constitución “Gaudium et Spes” del Concilio Vaticano II la palabra “cultura” indica como los hombres mantienen su relación con la naturaleza, entre ellos mismos, y con Dios, de modo que puedan llegar a “un nivel verdadera y plenamente humano”. es “el estilo de vida común”, que caracteriza a distintos pueblos y que se traduce en diversidad de culturas.
La tecnología ha hecho enormes progresos: en la medicina, comunicaciones, inteligencia artificial, robótica etc. todo lo cual se puede utilizar para conferir a las personas enormes capacidades de influir en su vida y en el cuidado de ambiente, la “casa común”, de manera que se creen las condiciones para poder formar comunidades más humanas y fraternas.
Pero simultáneamente, existe el contraste de que se realizan violaciones a los Derechos Humanos, y la amenaza de guerras fratricidas incluso, con la posibilidad de utilizar hasta armas nucleares. Aunque los progresos en telecomunicaciones hayan tenido avances extraordinarios, también es cierto que en muchos sitios hay mucha pérdida de las “comunicaciones entre personas cercanas”. Así mismo, los progresos en la producción industrial se han polarizado, produciendo grandes concentraciones de riqueza y enormes grupos humanos, sumidos en la pobreza extrema.
Según el Concilio Vaticano II es en el corazón del hombre donde se juegan estas varias
contradicciones, de manera que toda persona, si cree en Dios, está llamado a buscar la comunión, con quienes le rodean, para vivir en plenitud.
Por su infinito amor, Dios no abandonó al hombre pecador sino que lo hizo participante en abundancia, de su propia vida divina toda la historia de la salvación está referida a una historia de amor apasionado. Dios, buscando restablecer la plena comunión con su viva criatura.” Este pacto nuevo, lo estableció Cristo convocando a un pueblo de judíos y de gentiles, que se unificara no según la carne, sino en el Espíritu, y que constituyera así el nuevo pueblo de Dios” ( VatII).
Según el Papa Francisco la transformación de las relaciones humanas y la reconstitución del tejido social se hacen posibles por el misterio de la comunión trinitaria, que ilumina las esperanzas y las tristezas, las alegrías y fatigas de la convivencia humana. La comunión del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo es la fuente y modelo de toda comunidad humana. Así lo definió el Concilio Vaticano II: “La Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento, de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano” (LG)
La vida cristiana es vida en el Espíritu o “espiritualidad de comunión” que es un principio educativo en todos los lugares donde se forma el hombre y el cristiano, donde se educan los ministros del altar, las personas consagradas y los agentes pastorales, donde se construyen las familias y las comunidades” (JPII)
El Señor Jesús afirmó rotundamente: “Que todos sean uno; como tú Padre estás en mí y Yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea…:”

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