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Presidente del CELAM: Una Iglesia Sinodal


La Sinodalidad no es un mero procedimiento operativo “Sino la específica forma de vivir y obrar”- modus vivendi et operandi-de la Iglesia-, expresó Monseñor Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, O.F.M. Sus declaraciones se dan en el marco de la XXXVII Asamblea General Ordinaria del Consejo Episcopal Latinoaméricano (CELAM) y en la que fue electo como presidente de este organo eclesial en América Latina y El Caribe.

Reunidos en Tegucigalpa, Honduras; con dos representación de las 22 conferencias episcopales de latinoamerica, se eligio a las nuevas autoridades del CELAM para dirigir el caminar de la Iglesia Católica en este región los próximos cuatro años-2019 al 2023). “Como Pueblo de Dios en el caminar juntos se manifiesta la sinodalidad”, sostuvo monseñor Cabrejo en su primer homilia como titular de este organos eclesial de la Iglesia Católica.

A continuación la homilia completa de Monseñor Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, O.F.M. Presidente del CELAM

La Iglesia, en cuanto Pueblo de Dios, es una Iglesia sinodal, es un caminar juntos de todo el Pueblo de Dios –laicos, pastores, Papa- ¿para qué? para anunciar y testimoniar el Evangelio.  Iglesia sinodales un concepto fácil de expresar con palabras, pero no es tan fácil ponerlo en práctica, como bien sabemos todos. La sinodalidad le corresponde a toda la Iglesia y a todos en la Iglesia, por eso todos los bautizados son nuestros compañeros de camino.  San Juan Crisóstomo nos decía que <<Iglesia y Sínodo son sinónimos>> porque la Iglesia no es otra cosa que el caminar juntos de la grey de Dios por los senderos de la historia que sale al encuentro de Cristo, el Señor.

En esta Iglesia sinodal nadie está por encima de los otros,y quien ejerce las funciones de gobierno debe tener presente que el más grande es el más pequeño, y quien gobierna debe hacerlo como quien sirve (Cf. Mc Mc 9,35). Pero, “Sinodalidad”no es un mero procedimiento operativo sino la específica forma de vivir y obrar  (modus vivendi et operandi)de la Iglesiacomo Pueblo de Dios en el caminar juntos, en el reunirse en asambleay en el participaren la misión evangelizadora.

El mundo en el que vivimos, y al que estamos llamados a amar y servir también en sus contradicciones, exige de la Iglesia el fortalecimiento de las sinergias en todos los ámbitos de su misión. Precisamente el camino de la sinodalidades el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. Vale la pregunta: ¿Dónde se ha fundado la tradición sinodal y conciliar de la Iglesia?. El Concilio de Jesusalén (Hechos 15, 4-29) manifiesta la vida sinodal desde los orígenes cristianos. Frente a un desafío pastoral y doctrinal, se ejercitó el método del discernimiento comunitario y  apostólico bajo la guía del Espíritu Santo. Participaron, <<apóstoles y presbíteros con toda la Iglesia>> En otras palabras: Obispos, sacerdotes y fieles.

El Concilio Vaticano II proclama que <<la totalidad de los fielesque tienen la unción del Espíritu Santo  (cf. Jn 2, 20-27) no puede equivocarse en la fe cuando “desde los obispos hasta el último de los laicos cristianos” muestran estar totalmente de acuerdo en cuestiones de fe y de moral>>.  Es el famoso infalibile<<in credendo>>.

San Pablo VI promovió la Iglesia del diálogoy San Juan Pablo II la llamó  a ser“casa y escuela de comunión”. Hoy Francisco la convoca a “iniciar procesos”de “discernimiento, purificación y reforma” (EG30) como una dimensión constitutiva de la Iglesia, es decir la Sinodalidad. Evangelii gaudium ha subrayado que “cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de instrucción de su fe, es un agente evangelizador”. El  Senus Fidei impide separar rígidamente entre Ecclesia docens y Ecclesia dicens ,ya que también la grey tien su <<olfato>>para encontrar nuevos caminos que el Señor abre a la Iglesia.

¿CÓMO SE EJERCITA LA SINODALIDAD

El primer nivel de ejercicio de la sinodalidad en la cual presbíteros y laicos están llamados a colaborar con el obispo para el bien de toda la comunidad eclesial. El segundo nivel es aquel de las provincias y de las regiones eclesiásticas, de los consejos particulares y, en modo especial, de las conferencias episcopales, el CELAM. En este sentido, el Papa percibe la necesidad de avanzar en una saludable “descentralización” para el discernimiento de su propia problemática. El último nivel es el de la iglesia universal.  Eso manifiesta la collegialitas affectiva, que une a los obispos entre ellos y con el Papa, en el cuidado por el pueblo de Dios. Nuestra mirada debe extenderse a la humnidad.  Una Iglesia sinodal es como un estandarte alzado entre las naciones en un mundo que a menudo entrega el destino de poblaciones enteras en manos codiciosas de grupos de poder. La Iglesia puede aportar la “diaconía social” de la sinodalidad para ayudar a cultivar la justicia, la paz y el cuidado de la casa común a nivel local y global.

UNA IGLESIA DE LA ESCUCHA

Finalmente, el camino sinodal comienza escuchando al puebloy prosigue escuchando a los Pastores. Una Iglesia Sinodal es una iglesia de la escucha con la conciencia de que escuchar  <<es más que oír>>. Es una escucha recíproca: uno en escucha de los otros; y todos en escucha del Espíritu de verdad>>, para conocer lo que él <<dice a las Iglesias>> (AP 2,7) El camino sinodal culmina en la escucha del Obispo de Roma, llamado a pronunciarse como <<Pastor y Doctor de todos los cristianos>>: como testigo supremo de la fides totius Ecclesiae, <<garante de la unidad, de la obediencia, y la conformidad de la Iglesia a la voluntad de Dios, al Evangelio de Cristoy a la Tradición de la Iglesia>>. En efecto, el Papa es por voluntad del Señor, <<el principio y fundamento perpetuoy visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles>>. El hecho de que el Sínodo actúe siempre cum Petro y sub Petro como sabemos no es una limitación de la libertad, sino una garantía de unidad.

Bien, estimados Hermanos.

Pidamos al Espíritu Santo, el don de la escucha: escucha de Dios hasta escuchar con él, el clamor del pueblo; escucha de pueblo, hasta respirar en él la voluntad de la que Dios nos llama, porque la reforma de la Iglesia exige un salto de calidad para promover una renovada praxissinodal capaz de involucrar a todosy a cada uno de sus miembros.

Así sea

+MONSEÑOR HÉCTOR MIGUEL CABREJOS VIDARTE, O.F.M.

Arzobispo Metropolitano de Trujillo

Presidente de la Conferencia Peruana

Presidente del CELAM