2019 Familia Iglesia

Madres pilares de la vocación sacerdotal

Con motivo del Día de la Madre recogemos tres testimonios de madres que alimentaron desde su niñez las vocaciones que concluyeron en la ordenación presbiteral, ellas los cultivaron y le enseñaron el amor a Dios a través de un modelo de vida que se debe vivir en un hogar cristiano.

Realidad “Ella nos enseñó a amar la Eucaristía y ella nos acompañó, después de comulgar, a dar gracias por el Santísimo Sacramento que acabábamos de recibir. De ella aprendimos a socorrer a nuestros hermanos los pobres cuando nos daba una monedita y nos decía: ‘ten, dásela a ese señor” Una expresión del presbítero mexicano Sergio Román.

Todavía existe la creencia que un hijo que se ordena sacerdote es un hijo perdido, con quien ya no se puede contar, sin embargo los testimonios especialmente de las mamás nos enseñan que no es así, como cuidan los sacerdotes a sus padres ancianos están cerca de ellos en los momentos difíciles de la vejes.

Privilegio La madre de un sacerdote siempre está atenta de un hijo sacerdote, reza, acompaña y sirve con amor de madre, de hermana, a un Ministerio Santo que requiere santidad” para que el ministro pueda ocuparse de ser “servidor de todas las almas ejemplo del Divino Maestro.

El Cardenal Mauro Piacenza, dirigió el año 2013 una emotiva carta a las madres de los seminaristas y sacerdotes en todo el mundo, agradeciéndoles la ayuda que brindan a sus hijos en el momento de discernir en su vocación al sacerdocio. Al darse ofreciendo su propia vida, su oración, sus sufrimientos y sus fatigas, así como sus propias alegrías, por la fidelidad y santificación de los ministros de Dios.

Frase

“María fue llamada a educar al único sacerdote eterno, que se volvió dócil y sujeto a su autoridad materna. Con su ejemplo e intercesión, la Santísima Virgen vigila atentamente el crecimiento de las vocaciones”

San Juan Pablo II

Santo

 TESTIMONIO  ELVIA ROSA RAMOS

DOÑA ELVIA ROSA RAMOS

Madre del Padre Rigoberto  Velásquez a  quien califica puntual con la Iglesia

Dios me pidió a mis hijos para lo mejor, para el Reino celestial por eso estoy agradecida con Él

Es originaria de la Ceiba Sabanagrande Francisco Morazán, nació el 29 de marzo de 1928 actualmente tiene 91 años de edad, madre de diez hijos, dos de ellos consagrados al servicio de Dios, doña Elvia es madre de sor Rosa Ahide Velásquez de las hermanas de la Sagrada Familia, del Padre Rigoberto Velásquez párroco de la Comunidad parroquial Cristo Rey y Santa Cruz, también tiene la bendición de ser abuela del sacerdote Jaime Josué Velásquez de la Diocesis de Choluteca, actualmente en la parroquia de Nacaome, Doña Elvia manifestó que todo es una bendición de parte de Dios, Cuando “Rigo” recibió el llamado le dije que estaba bueno que era un llamado de Dios y yo lo apoyé, y a Rosita le dije esta bueno que vaya, pero usted me va hacer falta porque ya solo estábamos las dos. Y yo que puedo decir que suerte la mía porque tengo un hijo sacerdote y una hija religiosa, con gusto se los entregué a Dios,  a las madres les digo acepten y apoyen con gusto las vocaciones de sus hijos. “Riguito” viene a la casa a darme la comunión y no cualquiera tiene esa bendición. Admiro del padre Rigoberto que conmigo es excelente, servicial y con la Iglesia es puntual. Doña Rosa actualmente está pasando por un momento muy difícil de salud, ofrece sus dolores a Dios para que los mareros se conviertan.

TESTIMONIO YOLANDA OBANDO

 

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 Madre de los Presbíteros Javier y Juan Martínez Cerrato

 El Seminario fue como mi segunda casa porque allá estaba mi corazón y mis pensamientos alrededor de ellos.

 Su labor en la Iglesia fue recompensada con el llamado doble al servicio ministerial sacerdotal en dos de sus tres hijos, es el caso de doña Yolanda Obando madre de dos presbíteros Javier Martínez párroco de la comunidad parroquial Cristo Resucitado de la colonia Loarque y Juan Martínez de la comunidad parroquial San Francisco de Asís de Valle de Ángeles. “Me siento feliz orgullosa de mis hijos agradecida bendecida por Dios, son el tesoro que Él me ha dado, es lo más bello que yo tengo, desde pequeños aprendieron a conocer este camino de fe a través de mi mamá la abuela de ellos”. Desde que he podido he servido al Señor en el servicio del canto, Dios ha sido misericordioso conmigo especialmente porque ha derramado toda su gracia, su misericordia y al poder darme esta felicidad aquí en la tierra, porque me pregunto cuántas madres sufren por sus hijos, mis hijos son un verdadero ejemplo. Me siento orgullosa de ellos porque son unos jóvenes que aprendieron todos los principios morales son muy correctos, aprendieron a decir si cuando es si y no cuando es no, responsables y respetuosos aprendieron amar a Dios eso es lo que me hace sentir feliz, poco a poco he ido aprendiendo con ellos después que me a tocó llorar cuando estaban en el seminario sentía  un gran vacío.

 TESTIMONIO REINA PADILLA DE LÓPEZ

 

MAMA DEL PADRE JUAN ANGEL

Madre  del Presbítero Juan Ángel López

Agradecida con Dios y la Virgen por la bendición de tener un hijo Sacerdote

Yo le transmití la fe a mis hijos, les enseñe a persignarse, rezar el Avemaría, el Ángel de la Guarda, a los cuatro hijos, eso se los enseñe desde que estaban muy pequeñitos cuando apenas tenían dos o tres años, los llevaba a Misa a la Parroquia San Martín de Porres y tenía como devoción todos los sábados, llevarlos  a la Catedral y rezarle tres Avemarías y un gloria a la Virgen  de allí nos íbamos al Santísimo a rezar un Padre Nuestro y el Avemaría eso lo comencé con Juan Ángel y después con los otros tres hermanos, en el Seminario lo apoye desde que dijo que quería ser sacerdote, el día de su ordenación vinieron familiares por parte de la familia que son  de occidente entre ellas varias religiosas,  cuando Juan Ángel dijo que quería ser sacerdote lo apoye siempre con mis oraciones, y las oraciones de mi familia en general, Juan Ángel desde pequeño era un gran lector, doña Reina recuerda la niñez, siempre fue un niño muy inteligente en el colegio San José del Carmen, de pre kínder lo pasaron a primer grado  y cuando se graduó en el Instituto Salesiano San Miguel era el menor de toda la promoción porque ingresó a corta edad al colegio, cuando estaba en el Seminario Mayor, lo visitábamos todos los domingos allí conocí varios seminaristas que hoy son grandes sacerdotes. Estoy muy agradecida con Dios y con la Virgen por la bendición de contar con un hijo sacerdote.