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María y la importancia como madre de la Iglesia

Ser la madre de Cristo también conlleva  a María a ser madre de la Iglesia, que forma con Cristo un solo Cuerpo Místico. Esta unión de la madre con el Hijo en la obra de la salvación se manifiesta desde el momento de la concepción virginal de Cristo hasta su muerte.

Es por eso que llamamos a María mediadora y cooperadora de la Redención porque, con su caridad maternal y su colaboración en el Sacrificio de Cristo, participó en nuestra reconciliación, que aplica a los hermanos de su Hijo todavía peregrinos con su constante y amorosa intercesión.

María es la madre de la evangelización, y dice el Papa Francisco que “hay un estilo mariano en la actividad evangelizadora de la Iglesia. Porque cada vez que miramos a María, volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño”.

MARIA 2No cabe duda que el papel de madre de la Iglesia y  madre nuestra, es fundamental para el crecimiento de nuestra vida de fe, María es el mejor ejemplo de fidelidad y obediencia, lo demostró con su “sí” al proyecto de Dios y con su amor a Jesús hasta el pie de la cruz.

Con el Espíritu Santo, en medio del pueblo siempre está María. Ella reunía a los discípulos para invocarlo (Hch 1,14), y así hizo posible la explosión misionera que se produjo en Pentecostés.

Por eso, la piedad de la Iglesia hacia la Santísima Virgen es un elemento intrínseco del culto cristiano, así se va cumpliendo la profecía de la Virgen, que dijo: «Me llamarán Bienaventurada todas las generaciones» (Lc 1,48).

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