Caminar Punto de Vista

Misericordia Dios mío

Como anillo al dedo viene la oportunidad para renovar la invitación a practicar la misericordia, dar pasos firmes para concertar un realista plan de desarrollo.
José Nelson Durón V.
Columnista
La inefable sabiduría del Espíritu Santo, manifestada permanentemente en el magisterio confiado a la Iglesia, invitan hoy a unir en un solo haz de gracia divina el amor, la compasión y la misericordia de Dios, que se enhebran en las palabras del mismo Señor Jesús: “Reciban al Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”. Amor, compasión y misericordia, como acordes de la melodía esencial de la justicia divina, que confirma san Pablo a los Efesios: Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó… nos vivificó juntamente con Cristo… y con él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús.
A Su imagen y semejanza nos ha creado Dios para que seamos misericordiosos y lo demostremos con obras: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5,7). Muchas maneras y ocasiones se presentan para alcanzar alturas jamás soñadas, porque, como escribe Fray Luis de Granada, “la mayor perfección que puede tener una criatura es ser semejante a su Creador”. Como anillo al dedo viene la oportunidad para renovar la invitación a practicar la misericordia, dar pasos firmes para concertar un realista plan de desarrollo; enviar al empleado público frío, ineficiente y reacio al emprendedurismo; renegociar a un mínimo de su valor nominal la deuda pública y liberar recursos para la inversión social; cancelar o renegociar con beneficio real los contratos públicos; limitar los créditos a los del plan; incrementar los salarios de los que menos ganan con la vista puesta en el ciudadano y no en la empresa; bajar los inmisericordes índices de pobreza. Sin socialismos impuestos por intereses sectarios, sino por la decisión firme, inteligente y constante de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido eterno, en quien la misericordia es infinita, vuelve tu mirada bondadosa sobre este pueblo para que nos sometamos a tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia Misma. Amén.

A %d blogueros les gusta esto: