Punto de Vista Reflexión

Anunciar la verdad

No es fácil distinguir porque, muchas veces, los que pontifican sobre algo lo hacen basados en que tienen una autoridad que nadie discute.
Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Una de las maravillas de nuestro mundo actual está en la posibilidad que tenemos de investigar si las noticias que nos están transmitiendo o compartiendo, son o no ciertas.
No cabe duda que nuestra Pascua de este año quedó marcada por el martirio de poco menos de 300 hermanos nuestros en Sri Lanka.
Recién venia regresando a casa, después de celebrar la Vigilia Pascual, cuando, y admito que al inicio lo consideré un error, empecé a ver noticias sobre la masacre ocurrida en la antigua Ceilán. Lo primero que llegaban eran vídeos caseros, eran tomas de celulares de las personas que estaban cerca de los templos que fueron blanco de los islamistas. Fue sin duda horroroso, pero fuera del dolor de ver a tantas personas muertas o heridas, con la crudeza de los vídeos sin editar, lo único que se me vino a la mente fue un “hágase”, porque aquellos muertos, también son nuestros muertos.
Hubiese querido que la noticia de Sri Lanka fuese falsa, que fuera una más de esas “fake news”, que tanto pululan en las redes sociales, pero no lo era. Lo que sí, lo era, fue lo que recibí, como unas 20 veces, la eterna noticia que teníamos que orar por Quaragosh porque había sido tomada por los islamistas del DAESH, o ISIS, como tienden la mayoría a llamarles.
El asunto es que, aunque es absolutamente cierto que el terrorismo islámico está haciendo estragos en el mundo entero, como hemos podido comprobarlo reciente y dolorosamente con lo pasado en Sri Lanka, eso de Quaragosh ya raya en lo absurdo.
Es cierto que fue una población mártir, pero también es cierto que desde diciembre del 2016 está viviendo un florecimiento de una nueva vida de Fe. Las heridas son muy profundas y la recuperación será larga, pero como me lo dijo un sacerdote de rito maronita, “están en pie”. El fenómeno de las noticias falsas, no se queda solamente a ese nivel.
En un programa de debates de los que hay en la mañana en las principales televisoras del país, una señora se dedicó a “citar” al Papa Francisco y a Madre Teresa de Calcuta con frases que nunca han dicho.
No sé qué es más dañino, si seguir insistiendo en decir cosas como las de Quaragosh o poner en labios del Papa, cosas que no ha dicho.
Lo cierto es que vivimos en un mundo que desinforma una y otra vez. Vivimos en medio de un mar de comunicaciones que no lo son, sino que responden a una ideologización de todo.
No es fácil distinguir porque, muchas veces, los que pontifican sobre algo lo hacen basados en que tienen una autoridad que nadie discute. La noticia que esta semana debimos difundir todos era que: ¡Cristo ha resucitado! que ¡su Misericordia es eterna! Pero de eso, poco se ha hablado. Por cierto, la Pascua no ha terminado, la fuerza de la Resurrección no la deben callar las noticias falsas.

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