Buenas Nuevas

“A los ocho días llegó”

PALABRA DE VIDA
No hay mejor tiempo que éste para realizar un bello “Encuentro con la Palabra”. ¡Felices Pascuas de Resurrección!
Tony Salinas Avery
Sacerdote
Hermanos y hermanas, estamos en el tiempo de la Pascua, la primavera espiritual de toda la Iglesia, que se ve rejuvenecida y toda hermosa en la fiesta anual de la Resurrección de su Señor. Efectivamente hace ocho días, estábamos en “el día en que actuó el Señor”, día primero y último, día que marca una nueva y definitiva creación, por ello ese día: “sea nuestra alegría y nuestro gozo” como recita el salmo 117, que estamos entonando en todos estos días. Sigamos a la luz de “Al Encuentro con la Palabra”, celebrando la victoria de nuestro Dios. El Evangelio, común a los tres ciclos, nos enseña que nuestra fe es de un orden distinto al del conocimiento sensible. No se apoya en evidencias ni demostraciones para los propios sentidos. Así lo afirma el propio resucitado: “Dichosos los que crean sin haber visto”. En el relato que nos ocupa este domingo, se deja ver la experiencia cotidiana que tienen que afrontar seguramente los testigos de la Resurrección, cuando predicando sobre la misma, se topaban con la incredulidad de algunos que, habiendo conocido a Jesús, antes de la Resurrección, creían a medias todo cuanto escuchaban, pero negaban plenamente el hecho que hubiera resucitado de entre los muertos.
Pascua, la comunidad creyente, después de los acontecimientos de la Pasión y Muerte de Jesús, y su triunfo sobre ella, no mira hacia atrás, sino que se aferra a la fe, como una aceptación gozosa y agradecida de Jesús, como una verdad absoluta, que genera, por consiguiente: paz, alegría, fraternidad y compromiso misionero de anunciarlo a todos los demás, siendo ella la primera testigo de tan maravilloso acontecimiento. Hoy pues, “A los ocho días” concluye la Octava de Pascua y continúan las celebraciones de los cincuenta días pascuales hasta Pentecostés. A través, de estos días podemos hacer un itinerario hermoso y profundo de la vida de Cristo resucitado y de la comunidad post-pascual, escuchando la palabra de Dios en la Santa Misa. No hay mejor tiempo que éste para realizar un bello “Encuentro con la Palabra”. ¡Felices Pascuas de Resurrección!

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