Homilia

Vivir la Cuaresma

Editorial del Domingo 24 de Marzo de 2019
Vivir la Cuaresma
En efecto, la Cuaresma es un tiempo que invita al ejercicio efectivo de la caridad, poniendo nuestra atención, sobre todo, en los más necesitados, aquellos que viven en pobreza y en exclusión.

El tiempo litúrgico de Cuaresma, comenzó el Miércoles de Ceniza. Y termina el Jueves Santo, justo antes de la Misa de la Cena del Señor. Es tiempo de preparación para disponernos a vivir en plenitud el Misterio Pascual de Jesucristo: su Pasión, Muerte y Resurrección. Fundamento de nuestra salvación. Son 40 días de preparación para llegar convertido, de mente y de corazón, al domingo de Pascua. Es una forma de imitar la figura del Señor Jesús, quien estuvo 40 días en el desierto, antes de comenzar su misión evangelizadora.
Es tiempo de preparación para los catecúmenos, quienes recorren el camino de los sacramentos de iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Comunión. Mientras que los fieles, ya adultos en la fe, hacen penitencia, para seguir un camino de conversión interior, que les permita evitar seguir la vida de pecado, y comenzar a vivir a impulsos de la Palabra de Dios, la vida sacramental y la oración frecuente.
La Cuaresma de este año 2019 está iluminada por la Palabra del Evangelista San Lucas quien es quien más habla del “ Espíritu Santo”, y por lo tanto nos invita a recorrer el camino de la Cuaresma, como pueblo santo de Dios, ungidos por el Espíritu Santo. La Penitencia consiste en hacer privaciones voluntarias, entre las que se incluye el ayuno ( no ingerir alimentos), la abstinencia (no comer carne), la limosna(ayudar al pobre) y otras obras de ayuda mutua caracterizadas siempre por el desprendimiento de los bienes materiales y la renuncia al egoísmo. No se trata solo de una penitencia que sea interna e individual, sino que tiene que trascender al prójimo, siendo externa y social (especialmente atender enfermos, ancianos, inválidos etc.). Para los mayores de edad, la Constitución “Sacrosantum Concilium” del Vaticano II pide que el ayuno pascual (viernes santo) sea observado, y si las circunstancias lo hacen posible que se extienda hasta el sábado santo, para que el espíritu de los fieles, este más atento y unido al Señor Jesús, al celebrar la Resurrección del Señor Jesús, en la Vigilia Pascua y durante el domingo de Pascua.
Cuaresma es un tiempo privilegiado para eliminar el egoísmo, el odio, la envidia y el rencor. Es la oportunidad de aprender amar a Jesús y al prójimo, quienes siempre están unidos, dada la misión de Jesús que ha venido a buscar y perdonar a los pecadores. Sobre todo es una ocasión destinada para vivir la caridad, que entre todas las prácticas cuaresmales que nos propone la Iglesia, ocupa un lugar privilegiado.
En efecto, la Cuaresma es un tiempo que invita al ejercicio efectivo de la caridad, poniendo nuestra atención, sobre todo, en los más necesitados, aquellos que viven en pobreza y en exclusión. Es indudablemente la mejor manera de crecer espiritualmente para llegar convertidos en lo profundo del corazón, a la celebración de la Pascua, Es necesario tener en cuenta que cuando se vive la caridad con intensidad, ello conlleva y exige la práctica de muchas virtudes, por lo cual también se puede afirmar que vivir la caridad es, además, un medio que cubre multitud de pecados. Podemos decir que es una forma privilegiada, para alcanzar el perdón que el Señor nos ofrece.
Y es que cuando se vive en el espíritu de la Cuaresma, surge el dolor profundo de haber ofendido a Dios, y se siente la necesidad de acudir al sacramento de la Reconciliación, después de un minucioso examen de conciencia y un intenso dolor por los graves y feos pecados cometidos, para así llegar a alcanzar el perdón que Él nos ganó por su muerte dolorosa en la cruz y por su santa Resurrección.
Ofrecer a Dios, por Amor, actos que nos cuestan, es hacer sacrificios. Los cuales junto con la oración, que consiste en platicar con Dios, escuchándole en nuestro interior y manifestándole lo mucho que lo amamos, son maneras de convertirse en Cuaresma.
Tengamos presentes lo que dijo el Señor Jesús: “Yo he venido para que tengan vida …y vida en abundancia”.

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