Punto de Vista Reflexión

Materine

Desde hace varios días estamos escuchando en los diferentes medios, tarifados o no, como se dice en estos lares, que hay francas intenciones de darle “materine” a la MACCIH-OEA.

Juan ÁngelLópez Padilla
Sacerdote
Desde hace varios días estamos escuchando en los diferentes medios, tarifados o no, como se dice en estos lares, que hay francas intenciones de darle “materine” a la MACCIH-OEA.
Los argumentos vienen de diferentes espacios de la vida pública, pero que están vinculados o confabulados, dada la prácticamente nula independencia de los poderes del Estado. Además de los satélites que siguen sus intereses y que bailan al son que les pongan y a los que les dejan ir algún huesito, de vez en cuando, para hacerles sentir que son parte del engranaje de gobierno. Realmente no sabría qué considerar más dañino: si la inmisericorde destrucción de nuestros bosques o esa actitud de pretender hacer desaparecer todas las ayudas, con sus limitaciones, que están para echarnos una mano contra la corrupción. Partamos de un principio legítimo. Nadie está contra la libre autodeterminación de los pueblos. Pero ese principio no significa aislacionismo o autosuficiencia.
Entiendo que los personeros de los entes contralores y del sistema de justicia deban defenderse o defender el principio de sus competencias. Pero, lo más grave es el cinismo en el que se desenvuelven algunos, pretendiendo hacernos creer que la justicia ha mejorado en el país.
Es cierto que las cárceles están repletas de gente, tanto las de máxima seguridad como los aparta-hoteles que tienen en algunos batallones, pero el nivel de politización en las instituciones que deberían ser absolutamente independientes, no existe. No es un asunto de percepción de la corrupción. Es un asunto real. Tengo años de estar diciendo que por más vueltas que le den, el asunto es que el dinero que supuestamente se invierte no llega a sus destinatarios y siguen capturando unas “olominas” pero sin tocar a los tiburones, y tiburonas, por aquello de que me vayan a acusar de discriminación a las mujeres.
Todas las semanas se destapan escándalos que no pasan del ciclo de noticias. Muchas veces me pregunto si es que ya nos acostumbramos y nos resignamos, o es que tenemos la piel tan curtida que no hay sensibilidad alguna. Hay crisis que se han generado que, en cualquier otra parte del mundo, fuera de Venezuela, Nicaragua y Corea del Norte, hubiesen significado la caída de funcionarios del más alto nivel, pero aquí seguimos: “parte sin novedad”.
Varias personas, cuando se acercan a comentarme alguna cosa con respecto al ambiente corrupto de los entes del gobierno, me quedan viendo con cara de: “¿Qué hacemos?” y de verdad que me estoy quedando sin argumentos más allá de aquello que de la justicia divina nadie se salva.
Releyendo algunos de mis artículos de hace unos años atrás, imagínense que este año voy a cumplir 10 años de estar escribiendo esta columna, yo apelaba hasta el cansancio a la conciencia de los dirigentes. Diez años después estoy casi convencido que, a algunos de ellos, no les importa la vida eterna.