Buenas Nuevas

“Lo llevó a Jerusalén…”

PALABRA DE VIDA
La confianza en Dios es la forma eficaz de vencer el poder del enemigo. Lo testifica el propio Hijo de Dios para que todos podamos por igual hacerlo.

Tony Salinas Avery
Sacerdote
El maravilloso tiempo de la Cuaresma, queridos lectores, se abre después de la imposición de la ceniza (el pasado miércoles), con un primer domingo lleno de contenido para el arranque de este tiempo. Se trata de la persona misma de Jesús, que para Lucas, vive en Jerusalén la principal de las tentaciones y lo que es más importante la confesión de su fe y confianza en el único Dios, su Padre. Las tentaciones de Jesús en Lucas tiene una inversión en la segunda y tercera tentación, respecto de su paralelo en Mateo: para Lucas el vértice de la tentación no es el “monte muy alto” como para Mateo, sino Jerusalén, la ciudad a la que está orientado todo su Evangelio.
El negador por excelencia satanás, procura destruir la confianza del Hijo en el Padre. Éste en cambio apoyado en la Palabra que conoce y que vive, responde construyendo un Credo que le sirve de fundamento y con el cual rechaza la tentación: “Sólo al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás”. Es como sí en este domingo, la Palabra de Dios, nos refiriera a la importancia de la vivencia personal del Credo, a ejemplo del propio Jesús. La primera lectura es el credo primitivo israelita (Dt 26,4-10), que gira alrededor de tres artículos de fe: la vocación de las patriarcas, el don de la libertad y el don de la Tierra Prometida, es decir, de la patria libre “donde mana leche y miel”. Luego viene el credo, citado por Pablo en la Carta a los Romanos, que tenemos en la segunda lectura de hoy (Rm 10,8-13). En él se proclama que “Jesús es el Señor”. El término “Señor” es celebración de la divinidad de Cristo porque en la versión griega del Antiguo Testamento “Señor” (Kyrios), era el nombre sagrado e impronunciable de Dios mismo YHWH (Yahveh). Y al llamarlo así, Pablo confiesa además que “Dios lo ha resucitado de entre los muertos”. La confianza en Dios es la forma eficaz de vencer el poder del enemigo. Lo testifica el propio Hijo de Dios para que todos podamos por igual hacerlo.

A %d blogueros les gusta esto: