Entre Café...

“Me sentí sola, perdida pero era parte del plan de Dios”

Gerente de Comunicaciones de La Cruz Roja Hondureña, madre de familia, devota de la Virgen de Suyapa y gran apasionada de las obras sociales, ella es Aracely Ramos, una mujer muy agradecida con Dios, por los grandes hechos que han marcado y dejado grandes experiencias en su vida.

¿Desde niña ha sido una mujer consentida?

Soy la tercera hija de seis hermanos, la única mujer, y es grandioso porque sigo siendo la consentida, no solo de ellos sino también de mis padres. Siempre he dicho que ahora antes que mi hijo están mis hermanos, mi mamá es mi razón y mi papá el hombre especial que amo y admiro y gracias a Dios aún conservo a los dos, y desde que tengo uso de razón mi relación con todos ha sido muy especial, porque han estado cuando los he necesitado.

¿Cómo logra tener ese balance entre trabajo y familia?

Es complicado y fácil a la vez porque uno se da cuenta de la importancia que tiene la familia y en una institución humanitaria como la Cruz Roja, da la oportunidad de ver a las personas apoyarse como una misma cuna y se ve reflejado muchas veces en los lugares donde hacemos acción humanitaria es ahí que uno aprende a valorar lo que tiene y más cuando se esta lejos.

¿Qué es lo que más le agradece a Dios?

Él me dio la oportunidad de conocer a un hombre maravilloso, con el tenemos un bebé, mi hijo se llama José Ignacio Pacheco Ramos, su primer nombre significa “Hijo de Dios” y el segundo “hombre virtuoso” como queremos que sea.

Originaria de Tegucigalpa, inició su carrera periodística como productora en canal 48 ahora Suyapa Tv,  hoy en día  posee  las características que tiene la Virgen de Suyapa como el amor,  honestidad, la llevan a ser una madre ejemplar para su hijo y llevar eso a una institución tan misericordiosa como la Cruz Roja Hondureña.

¿Cuál es el momento más difícil que ha pasado en su vida?

Cuándo mi primer esposo falleció después de 18 años juntos, la gente me miraba con un semblante fuerte por fuera pero solo yo sabía que pasaba en el interior, mi vida no tenía sentido, me sentí muy sola pero eso me sirvió y ahora entiendo el propósito de Dios, era para acercarme más a él y para saber su accionar en mi vida.

¿Cómo actúa la Virgen de Suyapa en su familia?

Somos totalmente marianos, mi hijo recién de dos años es el devoto número uno de ella, ama a la virgen incluso hemos venido a la Basílica a altas horas de la noche para que vea que está cerrado porque a cualquier hora quiere verla, eso es algo que nos da mucha satisfacción porque yo también soy devota de la Virgen, me salvó de un accidente de tránsito y la única imagen que yo llevaba en aquel tiempo era la virgen de Suyapa y desde entonces siempre la llevo conmigo.

¿Hoy es parte de la Cruz Roja, que significa para usted?

Es llegar a esas personas que más lo necesitan, hacerlo de una forma desinteresada, en la cual se le puede enseñar a la gente no solo a recibir, sino también aprovechar las oportunidades que tenemos en la vida, estar en este lugar me ha llenado de muchas experiencias y conocer tantas realidades de mi gente hondureña, pero sobre todo a reflexionar de lo que Dios me ha dado.

¿Ha visto el rostro de Cristo en su labor?

He tenido la oportunidad de estar en diversos lugares de Honduras y poder visitar tantas comunidades y poner en práctica los proyectos, que tienen que ver con mi trabajo, y es en esas zonas donde comparto con la gente  sencilla y me enseñan tanto, ellos no conocen la palabra no tengo “ya que se quitan su bocado, su alimento para compartirme” eso para mí es mirar el rostro de Cristo y de verdad me impacta ese amor y desprendimiento de mi gente de tierra adentro. C

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